jueves, 7 de marzo de 2019

Gracias por tu amistad

Cuando era adolescente hice teatro, fue súper enriquecedora experiencia, aprendí montones sobre arte y literatura, manejo de emociones y mi propia personalidad, son recuerdos que me han acompañado todo el camino a pesar de que hace muchos años no piso las tablas.

Un día de aquellos quedé sorprendida al ver un actor haciendo de marioneta, era impresionante ver sus movimientos sincronizados y pendulantes, buscaba los hilos en mi incredulidad de que un ser humano pudiera emular una marioneta de esa manera. Llegue a casa a aprender sobre él, y supe con cierta frustración que siempre actuaba como marioneta. Esa noche aprendí que hay actores muy buenos para una cosa, y son excelentes pero solo para eso, otros son buenos en todo lo que hacen. 

Adolescente, impetuosa e impertinente, trate de ser buena para todo, y mientras más trataba y fallaba, más esfuerzo tenía que poner, quería ser siempre mejor, incluyendo ser la más complaciente de las amigas. Finalmente, después de varios golpes y mucho desgaste, con los años y la madurez di paso a la arrogancia y hoy trato cada día solo de ser la mejor versión posible de mí misma, ofreciendo de mi lo mejor, sin consumirme ni negarme.

Un camino a recorrer

Socióloga por convicción, creo en la sociedad y las redes, necesito gente a mi alrededor, para hablar, para abrazar, para amar y si para discutir, para crecer, para constatar, aprender de mis errores y abrir los ojos a nuevas realidades. Me gusta estar en grupo y compartir, aunque disfruto la soledad y mi espacio en silencio, soy de tribu y de manada. Y mantener cordialidad en el grupo era algo que me preocupaba y mucho. En esa época, una amiga muy querida me dijo "cuando uno pide consejo, ya sabes la respuesta, solo buscas quien la secunde".

Yo hice de esa mi verdad por mucho tiempo, así trate de evitar el conflicto que nunca me gusto, y pedía ayuda académica a la gente de la universidad, consejos de pareja a las casadas, y de fiesta a las solteras, y así tenía amistades pertinentes para cada ámbito, siempre consecuentes con mi pensamiento, como el actor marioneta, amigos que son buenos solo para eso. Sin embargo, en la cúspide de la contradicción yo quería ser buena para todo, y le daba a cada uno todo lo que pedían, y más, y obviamente me desgaste.

Sin embargo con el tiempo y sin esperarlo, algunas personas pasaban a todos mis ámbitos, de pronto disfruté tener amigos para todo, gente para reír y llorar, para salir y esconderse, para fiestas y funerales, aunque algunos preferían su zona de confort y se mantenían en un solo ambiente de mi vida.

Y entonces, qué es la amistad?

Por años me he cuestionado sobre la verdadera definición de amistad, un día otro amigo me dijo que no se trataba de un concepto absoluto y que según él, en la vida algunas personas son como las SRL (Sociedades de Responsabilidad Limitada), ciertas condiciones aplican. Eso resonó en mí, no solo en lo que recibía de otros sino también en lo que daba o creía dar. Aprendí entonces a poner límites y rimar amistad con honestidad.

También me di cuenta que aquella amiga y su noción de amigos por departamento apuntaba a conceptos que ya no eran míos, en ese momento me acercaba más a una que me dijo " las amigas no estamos para decir bello a todo, sino para preguntarte qué pasa? cuando estás cometiendo un error", y así sin pestañear fue una de las pocas que levantó su mano irreverente al verme entrar en un matrimonio terrible que felizmente terminó rápido.

Y también descubrí desde sus inicios a Facebook (soy de la generación que tenía amigos antes de los grupos de Whatsapp), la amistad virtual llegó de pronto con la fantasía de cientos de amistades con vidas perfectas, todos complacientes fingiendo amor con corazones rosados y pulgares hacia arriba, lleno de una superficialidad que poco entiendo pero termine abrazando con cientos de amigos y muchos like, porque también es bueno recordar lo bueno que nos une.

Aunque es mucha la poesía que busca definir la Amistad, que creo que es lo que se espera de ella y lo que se quiera con ella, tan personal e individual como cada ser humano. Yo creo en la amistad como un nexo lleno de amor, con una persona especial, pero imposible de definir, predecir ni estandarizar, cambia tanto según la persona y el momento, es algo mágico que pasa de pronto y aparece, y así también a veces dolorosamente se acaba. 

El dolor de los que se van.

Quizá lo más difícil es dejar ir, con dolor aprendí que hay personas que tienen un momento en nuestras vidas, no todos estamos siempre juntos ni siempre querremos estar juntos, a veces las amistades son para toda la vida, y son maravillosas, pero algunas personas solo forman parte de una temporada y eso no las hace menos maravillosas. He aprendido a agradecer la presencia y dejar de llorar su pérdida, no siempre ha sido fácil. No tomarlo personal cuando alguien pide espacio y distancia es complicado, pero no quieren decir no te quiero, quiere decir necesito mi espacio y a veces es un mensaje duro de tragar por el propio ego.

Creo que el final de una amistad puede ser más doloroso que el final de un romance, suele ser menos anunciado, sin procesos ni rompimientos públicos, pero no por eso menos devastador. Para mi una de las lecciones más enriquecedoras fue aprender a dejar partir, sin culpas sin dolor, entender y aceptar que a veces solo se trata de los tiempos en la vida, y no hay espacio para preguntar qué se puede haber hecho distinto, no hay culpas ni culpables, solo se trata de soltar y dejar ir, disfrutar del buen recuerdo y abrir la puerta a alguien mas que llegará.

Hay un solo tipo de amistad?

Para cada quien tendrá colores y medidas distintas. Yo aprendí que mi definición de amistad tiene que ver con mi concepto personal, con mis creencias, y mis propios límites y es una decisión consciente madura, divertida y sobre todo responsable.

Así, después de un largo trabajo personal, hoy siento que para mi la amistad es intensa, se trata de honestidad, frontal e incomoda, sin medias tintas ni malas intenciones, para mi la amistad me mira a los ojos y me dice que tengo un trozo de ensalada en el diente, quizá me guiña el ojo con discreción pero no se ríe de mí con otros a mis espaldas, tampoco me deja hacer el ridículo por no importunar, me dice que la falda roja no me luce o que los chistes que hago en la fiesta están fuera de lugar. No me juzga pero me critica, La amistad es indiscreta y profunda, empática y poco simpática, se hunde hasta el fondo de mi abismo y se conecta con mi dolor sin tratar de embellecer mis miserias, se alegra de mis logros sin empañarlos con sus frustraciones, que con honestidad manifiesta y expone sin recelo, una amistad de abrazo fuerte y beso sincero, de llanto, de aciertos y errores, de perdón y mucha compresión, respeta mis limites, no me cansa ni me desgasta, su escucha calma mi alma y su palabra y petición de ayuda no importuna mi calendario donde siempre tiene espacio, me invita sin pena al fondo de sus miserias, a la trastienda de sus pesadillas y de la mano salimos, para reir, para llorar, para callar y seguir.

Pero también tengo mis amigos Facebook, dentro y fuera de la red, gente feliz que me dicen cosas bellas y solo quieren compartir la belleza de la vida, nos enviamos corazones y celebramos la vida. Hay gente maravillosa con la que hablo cada varios años y parece que fue ayer, con profundidad nos ponemos al día y seguimos nuestro camino. También están esos con ciertas condiciones, que son gente maravillosa en algunos momentos y en algunos espacios. Y aquellos que estuvieron pero se fueron, algunos que están pero se irán, otros que vienen y no se quedarán, cumpliremos nuestra parte es nuestras vidas y seguiremos nuestros caminos.

No importa como sean, ni cuántos sean, pero las amistades son parte del amor a la vida, a uno mismo, a cada día, y aunque dure poco, aunque sea solo para algunas ocasiones, nada más hermoso que una mano amiga, que una risa compartida, que un llanto abrazado, como sea que definas amistad, mantenla, hazla crecer y vívela.

Y si fuimos o somos amigos, no importa cómo nos hayamos encontrado, en qué etapa ni que tipo de amistad tuvimos, estoy segura que fue maravillosa, y gracias por estar, porque toda amistad nutre, toda vida cerca enriquece, y toda experiencia me ayudó a estar donde estoy hoy, Gracias.

domingo, 22 de abril de 2018

¿Y si el mundo fuera al revés?



Cuando empecé a estudiar educación, nos enseñaron érase una vez, una canción para trabajar con los niños sobre prejuicios.

"Érase una vez
 un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.
Y había también 
un príncipe malo,
una bruja hermosa 
y un pirata honrado. 
Todas estas cosas 
había una vez 
cuando yo soñaba 
un mundo al revés"

Inconforme desde que recuerdo, un mundo al revés es un anhelo que me acompaña. ¿Y por qué no?  ¿quién dice que no es al revés el mundo y lo estamos viendo de cabeza? Historias como el Grúfalo donde es el ratón el animal más temido del bosque, simplemente me cautivan. Por decir lo poco, bruja es el nombre que nos dieron a las mujeres que se atrevieron a romper esquemas. El fuego de las hogueras de la edad media se avivó con el genio de mujeres brillantes, que en un mundo absurdo fueron quitadas del medio para preservar el orden y la estructura. Así pues, sí que hay brujas hermosas.

Soy feminista desde antes que supiera que era el feminismo. Nací en un país con cultura de admiración a las Mises y concursos de belleza, siempre me parecieron eventos degradantes de la mujer, sin embargo, disfrutaba enormemente la parodia que hacían a la semana siguiente un grupo de comediantes. El Miss Chocuzuela, como se llamaba el show, era incisivo en las críticas y desde el nombre hacía referencia a un pedazo de carne de segunda. El sarcasmo y la comedia también forman parte de mis favoritos, encuentro en ellos la delicada critica al orden impuesto y la comedida sugerencia de que podemos cambiarlo.

Desde mi experiencia, el feminismo es una empresa apasionante pero personalmente costosa, reconocerse feminista nos cuesta muchas etiquetas, muchas veces poco agradables, e implica la resistencia y el coraje de seguir, pese a los prejuicios y criticas incluso de otras mujeres que disfrutan de los beneficios de las reivindicaciones logradas. En algunos de mis espacios ser feminista es bandera y orgullo, en otros es simplemente obvio e inherente a mi condición humana y en otros es fuente de crítica y burla. Pero como decía el escorpión en la fábula, tras picar a la rana y condenarse ambos a la muerte, es mi naturaleza. Lo maravilloso del feminismo es que no es una naturaleza impuesta ante la que nada se puede hacer, es una elección de vida que se ratifica a diario, se disfruta exponencialmente con cada logro, y se sufre con cada injusticia. Y así una simple actividad de disfrute y ocio como ver una película, está acompañada de feminismo.

El cine y los mundos posibles

El cine es algo que disfruto en toda la extensión de la experiencia. En la creación de una película, es un reto enorme crear personajes, contextos y situaciones, que en los primeros minutos de proyección logren implicarnos en una trama interesante, para luego de mantenernos cativos más de una hora, dar un cierre inesperado y cautivante. Quizá lo más difícil es el cierre, dejarnos sorprendidos, porque al menos yo, durante la película, estoy imaginando soluciones posibles. Cuando el director me sorprende con algo fuera de mis posibilidades pensadas, simplemente me atrapa y me dejá ese deseo de volver a ver la película muchas veces más.

El cine francés siempre me ha gustado, pero después de cinco años entre franceses inmigrantes ha adquirido una nueva significación, ahora disfruto más del sarcasmo y la ironía, entiendo mucho mejor el humor y las metáforas que presentan. La migración entre tantas cosas nos permite abrir los espectros. Aprender de otras culturas, escuchar con atención otras historias de vida, internalizar que nuestra manera de mirar el mundo no es única, nuestro país no es el centro del universo, que lo mismos eventos de la historia tienen significados absolutamente diversos según el lugar donde estés y la historia personal, que una prenda de vestido tiene connotaciones que no imaginamos, que nuestros argumentos son risibles en otras fronteras. 

Recuerdo un almuerzo con integrantes de al menos 10 países y todos los continentes, en el que todos expusimos las razones que aprendimos para justificar que había que terminar toda la comida en el plato. Varios (nacidos en occidente) coincidimos en repetir el argumento de los niños de Africa muriendo de hambre, ante el cual los africanos rieron preguntando ¿de dónde habían sacado eso? algunos de ellos por su parte explicaban que según sus padres debían terminar todo porque nunca se sabía si podría venir otra guerra, situaciones que personalmente ellos no habían vivido, mientras un descendiente de una oficial de la segunda guerra explicaba que su abuela le enseñó a no comer más de la mitad del plato, había sido la encargada de limpiar las reservas de comida en los bunkers y quitarle el moho a los vegetales para poder cocinarlos y servirlos, para ella mientras menos se comiera mejor, nunca se sabe si estaba contaminado el alimento. Lo más irónico es que en todos los argumentos que nos dieron nuestras familias estaban llenos de experiencias y mitos, pero no se hablaba de razones y cantidades a comer según los beneficios para la salud o necesidades nutricionales.

Un mundo al revés, pero posible

No soy un hombre fácil (je ne suis pas un homme facile) de Eléonore Pourriat es desde mi muy personal y modesto punto de vista una obra de arte, una sutil combinación de sarcasmo y humor negro, en una dura crítica a las inequidades de género en nuestra sociedad, con una solución inesperada y fabulosa.

En menos de cinco minutos queda claro que el personaje principal es un machista en el sentido clásico, que piensa que las mujeres son objetos sexuales, las inequidades de género en espacios laborales, familiares y recreativos son claramente dibujadas en el París de hoy en día. De pronto entra en una realidad opuesta. Los anuncios publicitarios de hombres en posturas "sexy" dejan claro lo que ocurre. Comienza allí una deliciosa narrativa que muestra lo inequitativa de nuestra sociedad, que resulta risible y hasta molesto porque el orden actual es el contario. Sin sutilezas el mundo es puesto de cabeza y lo que hoy en día es natural se torna molesto con solo cambiar el género de quien lo realiza. Pourriat deja claro, haciendo uso de un sofisticado sentido del humorque, que aun en el siglo XXI las mujeres somos discriminadas en todos los espacios. Una comedia brillante, una crítica a nuestra sociedad impecable y una propuesta a la búsqueda de un espacio más equitativo y justo.



domingo, 15 de abril de 2018

El primer dia de trabajo



Buscar trabajo en un nuevo país fue una travesía que duró exactamente nueve meses. Con muchos ires y venires recuerdo el dia de la segunda entrevista. La migración ciertamente está llena de retos y días muy duros, pero también de logros y buenas noticias y es cierto que esos también merecen ser compartidos.


Crónica de una sonrisa anunciada



Se abrió el ascensor y llegué al piso 6 acompañada por la reclutadora, uno de los gerentes me saludó y me preguntó "¿estás aquí?" y ella dijo "si", no quise hacerme ilusiones, pero en secreto, me las estaba haciendo.


Entré y me tenían una nueva entrevista grupal, debía interactuar con dos personas de un equipo con el que eventualmente trabajaría en coordinación. Al terminar ellos salieron y quede sola de nuevo en la sala. Veía por la ventana, un hermoso dia de otoño, los colores anaranjados siempre me han gustado. De pronto quien seria mi jefe entró con una agenda y unos papeles, me volvió a consultar si me llamaba la atención el cargo, “si claro, esta es la opción que me tiene más motivada” le dije.



Abrió la agenda, sacó los papeles, los leyó, sonrió y miró a la ventana, los mismos árboles naranja que yo había estado viendo Volvió a leernos, me miró y me dijo “buenas noticias para ti entonces, te tenemos una oferta, tienes tres dias para pensarlo y decidir” y me dió tres hojas de papel con mi nombre.



Yo no lo podía creer, durante esos segundos que recuerdo como horas, fue todo tan rápido, no sabía que decir y no paraba de reír, empecé a leer y no podía creer me estaban dando una posición permanente con un salario mucho mejor del que imaginaba, un cargo serio, beneficios, una laptop, un puesto de trabajo junto a el.



Pedí un bolígrafo y firme de inmediato, no necesitaba ni una hora para pensarlo, con una sonrisa que no dejaba ver otro indicio en mi cara, era esto lo que había estado buscando por meses. Mientras reía pasaban por mi mente imágenes del ultimo dia en la fábrica, de quitarme los guantes en la construcción y decir que dejaria de limpiar, el miedo de no tener trabajo, los días en la banca alimentaria, cargar comida descompuesta bajo la lluvia, las entrevistas, cuando quedé afónica pidiendo trabajo en hoteles, mis esperanzas, mis hijos, el dia que llegamos, pasó por mi mente tanto en segundos mientras reía y le extendia la mano diciéndole gracias a quien se convertiría en mentor y amigo... quería decir ¿y por qué no mañana ya no tenemos más dinero? pero me pedían empezar a inicios de mes, en 15 días.



Sali sonriendo, llamé a casa y solo podia decir “lo logré...lo logré...tengo un trabajo”, al rato logré verbalizar completo “uno bueno, me van a pagar bien”... veía los árboles, el cielo azulisimo, me tome una foto con la sonrisa infinita del logro, del sueño conquistado.

La diferencia está en creerse la historia

Quería un buen trabajo, soñaba con tener una oficina, respeto, un buen sueldo. Después de haber limpiado con indocumentados y la semana en la fábrica, la verdad es que estaría contenta con cualquier oferta, salario mínimo con pocos beneficios.

Cuando comencé a buscar trabajo dos voces se materializaron en las personas que en el camino me orientaron:

Unos fueron increíblemente motivadores, insistiendo en que podría lograrlo, que me hiciera una “wish list” de empresas y posiciones que soñaba con ocupar y me esforzara  por lograrlas. Que no me cambiara el nombre, aunque fuera confuso e impronunciable por algunos era mío y era yo. Que las cartas invitandome a participar en una nueva oportunidad o los silencios de negativas dejan un aprendizaje y que en resumen cada puerta que se cerrara dejaría claro cual era la mía, porque si estaba decidida a entrar, lo lograria.

Otros me decían con sapiencia, melancolía y desesperanza, que debía de una vez por todas dejar de soñar, que nadie le daría tal responsabilidad de una inmigrante latina, que siempre hay que empezar desde muy abajo, que lamentablemente costaría muchos años llegar a ser respetada fuera de mi tierra. Si es que lo lograba, que facilitara las cosas y modificara mi nombre a algo más internacional y fácil de recordar.

Escuchando muchas historias de inmigrantes me di cuenta que había algo que diferenciaba a los que habían logrado sus sueños, se los habian creido, un dia dijeron “yo viene a hacer esto y lo haré”. Los otros vivían desesperanzados, en la realidad de los índices de desempleo y discriminación, que ciertamente son reales, pero son barreras a pasar y no leyes a aceptar. Lo terrible para mi es que los agoreros de la mala suerte a veces son muchos, pero me rodee de soñadores y solo los escuche a ellos, y lo logré.

La emoción de lograrlo y seguir soñando

Con frecuencia los adultos a mi alrededor me dicen que debo crecer, “basta ya, los adultos tenemos responsabilidades”. A veces se molestan mucho cuando me escuchan soñar despierta.

Yo tengo 42, más de 15 en pareja, dos hijos, una gata, muchas deudas, un montón de titulos de universidades, pero eso no me hace adulta, solo me recuerda que tengo responsabilidades, muchas de esas un poco fastidiosas, aunque necesarias. Lo divertido es que tengo muchos amigos, más juguetes que libros, montones de sueños e ilusiones y muchas ganas de seguir buscando un tesoro al final del arcoiris, cazando dragones y persiguiendo estrellas fugaces, cinco "gentes" volando en 12 patas pintan de colores mi casa.

Ese día de otoño, allí estaba yo, al final del arcoiris, la gente se veía agradable, me miraban a mi y a mi cv con respeto, me sentía bien hablando con ellos y sobre todo sonreían al hablarme. Dos semanas después llegué y estaba una computadora con mi nombre completo, largo y difícil de decir, me escuchan con atención mis ideas en medio de mi acento marcado, hacen silencio cuando hablo y asienten o disienten de mi criterio con profesionalismo y mucho respeto. Unas semanas antes esperaba en Lobby con mi camisa planchada y el CV en impreso en la cartera, faltaban pocos minutos para ser entrevistada y veia los nombres de los nuevos empleados, habian espacios vacios y me dije, allí estara mi nombre... Y allí me ví

Nota

Mi blog no es para gente seria, ni para adultos, pero si como yo ves a las estrellas sabiendo que el Principito está cuidando a su rosa, sigue soñando, que fuera o dentro de tu tierra, en el tuyo o en otro planeta, vas a lograrlo, es para tí que escribo.

Y alejate de esos que llenos de realidad son agoreros de la miseria, dicen que el Principito murió con la picada de una serpiente, que los inmigrantes somos gentes de segunda, que los que no migran son cobardes, que las responsabilidades son tan importantes que no hay tiempo para divertirse, ellos así son felices a su manera, solo no dejes que te nublen las estrellas para seguir volando.

lunes, 2 de abril de 2018

Lay off (ser botado en el mundo moderno)



El día comienza normal en la oficina, pueden haber o no rumores, pero pronto el malestar en el ambiente hace real, hay un lay off, varios o muchos se quedarán sin trabajo hoy, ¿cómo regresar ese día te levantas temprano para ir a trabajar?, tenias proyectos en mente, un par de llamadas, algunas reuniones, revisar el facebook y quizá salir en la hora de almuerzo a la farmacia, de pronto todo cambia, una llamada  Recursos Humanos, de tu jefe, de alguien que jamas te habia llamado, los estilos cambian el final es el mismo, estas sin trabajo y regresarás antes de las 5.

No es personal, no se supone que te sientas mal, pero eres tú el "elegido" quien regresará a casa más temprano, como explicar en casa que las cosas cambiaron y ya no tienes trabajo, te acuerdas que acabas de comprar pasajes para las vacaciones, o que tomaste un crédito para una computadora nueva, o simplemente eres el unico trabajando en casa.

No hay mejor ni peor lado, pase por ambas experiencias. Primero me tocó ser la sobreviviente, la que  no estaba en la lista. Pero no pude sentirme totalmente afortunada de tener trabajo, ver salir a tus amigos, pasar el dia con un gran nudo en la garganta. Revisar los escritorios y notar que se quedaron un par de lentes, un cargador de celular y unas fotos. Quizá lo peor es regresar al día siguiente, ver todo esos escritorios vacíos, saludar a otros sobrevivientes, alegrarte por ver caras conocidas aún allí. Pensar en que están haciendo los que faltan, sentirte mal por tener un trabajo mientras tus amigos no lo tienen, recién la semana pasada celebraron la noticia de uno de ellos que por fin iban a tener un bebé, se fue sin recibir la tarjeta y sin terminar su café.

Luego la realidad muestra su cara más dura, las metas aún deben cumplirse, los proyectos deben terminarse pero no está la gente, no sabemos donde guardaron las claves, no tenemos las notas o aquella reunión iluminadora nunca se dio y el experto del proyecto está ahora buscando trabajo y actualizando su perfil en linkedin. Es una tristeza que debe pasar rápido. Un lay off es una práctica común en la empresa moderna de norteamérica, los números no cuadran los hacemos cuadrar, recorte de personal y todo queda “arreglado”.

Yo trate de escapar, corrí lejos, literalmente hasta la otra costa de este inmenso país, y busque un lugar seguro, un ambiente joven, respetuoso. Ese día llegue temprano, tomé mi té y mi desayuno mientras conversaba sobre los planes del fin de semana. Cuando vimos entrar al CEO por la puerta pensamos que venía a visitarnos, las risas y los chistes duraron poco, en breves minutos todo cambió. Las fotos de mis hijos fueron lo primero que recogí del escritorio, los audífonos para conferencias que había comprado en la farmacia me los dieron varios días después. Un sobre con mi nombre dejaba claro cómo serían mis próximos días.

Empezar a buscar trabajo sin planificarlo es incómodo por decir lo menos, sabes que no es tu culpa, no fuiste despedido por fallar, no te robaste información ni dinero, pero igual estas en la calle, todos quedamos igual, con un cheque confuso y una carta de recomendación, y la pregunta viene una y otra vez,¿por qué yo? ¿qué pude hacer diferente? y la respuesta es un simple “nada”, la respuesta no existe, y debes seguir adelante y explicar eso en cada entrevista.

Una decisión ejecutiva tomada con poco criterio.

Cuando trabaje en Mc Donalds aprendí que hay una pieza importante que se llama el “gerente de bin”. Como parte del criterio de calidad de Mc Donalds  la comida tiene un tiempo de vida y pasado ese lapso debe ser descartada. No está técnicamente descompuesta pero no está óptima. Aprendí durante ese tiempo allí que el mejor Gerente del bin es aquel que no desperdicia nada, que sabe leer la “hora rush” y pide suficiente producción para que no se llene la tienda de gente esperando , pero que ninguna quede , conocí a un chico así, un ser genial con pocos estudios y mucho criterio. Una sola noche tiramos a la basura una hamburguesa pequeña, él tenía la habilidad de medir los pedidos, siempre había lo suficiente nunca mucho nunca muy poco, los viernes eran distintos a los lunes, entendía los días de cobro, los fines de semana, los fines de trimestre y de fiesta en la universidad.

Los lay off son planificados varias semanas, requiere quizá meses de antelación, por expertos en gerencia, finanzas y recursos humanos, una y otra vez me pregunto ¿cómo es posible que no tengan la misma visión y criterio que aquel chico que sin haber terminado el bachillerato sabía perfectamente cuánto pedir a su equipo?.

A mi me quedan preguntas en el aire en torno a la real necesidad y ganancia de esta medida, porque la crisis económica de una empresa no pasa en la noche a la mañana, y tiene unos costos enormes, porque en la mayoría de los casos implica un pago extra de varios meses a todos los afectados. Pero además, un lay off implica salir de gente altamente capacitada, la gente que fue contratada porque era la más calificada para sacar adelante la empresa de la crisis, para impulsar el crecimiento y nuevos proyectos. Me pregunto a veces, si se trata gente que no debió ser contratada y la falta de criterio recorre toda la cadena.

Yo acepto que es frecuente que pase, que es una práctica “común” y una solución que se justifica y es socialmente aceptada para prevenir el cierre de la empresa. Pero el monitoreo debe ser constante, antes de seguir contratando nuevos equipos, de incrementar salarios, de hacer una gran fiesta de navidad, hay que revisar qué está mal, si el forecast de ganancias es exageradamente ambicioso o hay factores que no se estaban considerando es importante hacer ajustes, pero sacar gente que fue contratada solo semanas antes, no es una demostración de fuerza y capacidad de ejecución, es una muestra de falta de criterio planificación y desconocimiento financiero.

Aceptar, reírse y seguir.

Es un día confuso para todos, lleno de muchas emociones y dudas, y entre otras cosas hay momentos para chistes, contar las experiencias previas propias o ajenas. Recuerdo que la historia que me ha causado mayor gracia y asombro fue una empresa que sonó la alarma de incendios y una vez todos en el estacionamiento avisaron que solo los que nombraron podrían regresar a sus puestos de trabajo el resto eran parte del lay off.

Quizá el momento más sarcástico y risible fue privado, cuando reflexione sobre el contraste entre un almuerzo con mis amigos Europeos, hablando de las ventajas de los nuevos retos en puertas, y las posibilidades y beneficios de tener vacaciones pagas, me sorprendí de pronto en un ambiente donde casi se celebraba lo ocurrido. Al día siguiente almorzamos los latinos, riéndonos de cómo estamos dispuestos  a aceptar cualquier tipo de trabajo, de casi rogar que no nos saquen en el lay off y cerrar con, de donde venimos, cualquier situación es ventajosa.

Solo nos queda pasar el dia, y tratar de tener una pequeña prevision, tener unos ahorros para hacerle frente en caso de no recibir compensación, entender que la falla no es nuestra sino de la poca planificación de un gerente que no manejo todas las variables y que la pregunta no es ¿por qué?, es ¿cuándo?

sábado, 13 de enero de 2018

Podria ser yo



Trabajando en mi puesto, bien sentada con los pies en alto podía ver a través de la ventana a los obreros quitando los marcos de las ventanas de la otra ala del edificio. Estaba nevando, hacía mucho viento, el frio me entumeció las manos cuando salí del carro y entre al edificio. Esos hombres colgaban en un andamio, amarrados con arnés de seguridad cargando pesadas herramientas. Veía desde mi silla como se movían los andamios con el viento, como se quitaban los guantes imaginando que buscaban tener mas precisión, como levantaban los lentes de seguridad. Trataba de trabajar, pero no lograba concéntrame. El borde superior de mi monitor estaba enmarcado por el gigantesco ventanal que me devolvía a esos obreros, al eterno "podría ser yo" que suena en mi cabeza desde que deje de ser ciudadana para ser inmigrante.

A pesar de haber estudiado más de lo que se esperaba, siempre me considere como una persona humilde. Recuerdo una vez llegando a la oficina ver a la Sra. de limpieza saludar a un director cuando paso a su lado, él no la escucho o al menos así se comportó. Yo estaba llegando, indignada desde atrás a varios metros y con voz baja lo salude, él levantó la mano y al doblar a su oficina se detuvo, yo si era merecedora de un "Hola" y hasta con sonrisa. ¿Bajo qué criterio merecía yo un saludo que la Sra. que garantizaba que su escritorio estaría limpio no lo merecía? o quizá la pregunta es ¿por qué mi voz si era audible y la de ella no? La vi encogerse de hombros con los ojos inundados preguntarme ¿por qué me trata así? ¿qué se cree?" yo solo la abracé, él simplemente no la trataba sino para pedir café o que le vaciaran la papelera.

Esos gerentes que no escuchan la voz de una persona de limpieza o un motorizado, no se dan cuenta que ellos no comparten la misma mesa del comedor, porque les da pena que vean su comida. La comida de un gerente y de un obrero son diferentes. No solo porque como me dijo una amiga una vez "¿ella (la jefa) no se da cuenta que con lo que cuesta ese salmón se come en mi casa una semana?" sino porque además no es lo mismo estar sentado que cargando cajas, se necesita más para aguantar una jornada de pie.

Recuerdo la primera noche preparándome para ir a la fábrica al día siguiente. Jamás había trabajado en una fábrica, no era un futuro esparable despues de tener medallas academicas. Pero imagine que no necesitaba pollo a la plancha con ensalada. Puse pollo con mucha papa y pasta, suficientes carbohidratos para aguantar lo que mi fantasía creía debería aguantar. Al día siguiente lleve más papa, más pan y más cantidad. La fantasía siempre supera la realidad.

Yo sabía cómo era la lochera de un obrero, sabía que eran grandes y llenas de granos y carbohidratos, lo sé porque muchas veces me invitaron a comer en su mesa, sin pena, sin pose. Recuerdo con mucho cariño aquel día que terminando de calentar mi comida en la cocina tropecé y mi almuerzo termino en el suelo. Uno de los obreros me ayudo y destapo su vianda llena de arroz y granos y me dijo "tranquila que aquí hay para los dos". Con los ojos aguados le agradecí infinito y le dije que, por el embarazo, tenía ya 7 meses, no podía comer condimentos. Una verdad a medias, ciertamente hacia una dieta muy rica en vegetales y baja en sal y grasa, pero no podría aceptarme quitarle la mitad de la comida a alguien que pasaría la tarde bregando mientras yo estaría sentada y aún tenía intacta mi merienda de frutas picadas para media tarde.

Una cosa es ser humilde, saber que, aunque estés graduada no te llamas Licenciada o Profesora, una cosa es ver a los obreros decirte sin problema simplemente Ale, y luego verlos con complicidad y una media sonrisa cuando bajan la cabeza ante los autodenominados Dioses Todopoderosos sin nombre que deben ser llamados por un título. Es maravilloso verlos como compañeros de trabajo, reconocerlos con la frente en alto llenos de actitud en un restaurant, es reconfortante saber que no viven la vida cabizbajos, como están bajo las luces blancas de la oficina. Es satisfactorio saber que para mí esas realidades nunca fueron invisibles y sus voces siempre las escuche.

Pero la migración le dio un sentido más amplio a la humildad, es mucho más que ir a comer a un restaurante y dejar la mesa limpia para que la mesonera no tenga más trabajo, agradecer y colaborar con la señora que me ayudaba a limpiar la casa. Ahora es diferente, hoy al ver su cara veo la mía, y sé que ella podría ser yo. Cuando pasa el camión del aseo y les veo correr para terminar lo antes posible, cuando alguien que limpia trata de apoyar sus pies cansados y se dormita apoyándose en un delgado trapeador, cuando alguien reparte el correo en medio de una tormenta, cuando limpian las cafeteras y llenan las neveras, veo mi cara y la de mis amigos, sobre todo en esos empleos que no requieren hablar, los primeros que buscaba al llegar, porque son el mejor escondite para un barbarian que no sabe la lengua del nuevo lugar. 

Es muy diferente ver ahora por la ventana, no poder concéntrame en mi oficina climatizada tomado un té de hierbas y flores sabiendo que solo tuve suerte y podría estar con un arnés en un andamio del otro lado de la ventana, sabiendo ademas que aún es un futuro posible.

domingo, 5 de marzo de 2017

In need

Una de las cosas más difíciles para una resilente es pedir ayuda. Ser resilente significa, de una manera muy simplista y práctica, que te vas a levantar una y otra vez, no importa cuántos batazos te de la vida, y batazo tras batazo aprendes a ser fuerte sin pedir ayuda.

Yo subí cinco veces recibir mi medalla y título en un Aula Magna Universitaria, sin embargo, tras más de 15 años continuos de estudios universitarios, fue la migración la que me dio el aprendizaje más importante: "pedir ayuda". Decía mi abuela que hay cosas que no se aprenden en la Universidad. Como en tantas otras cosas, estaba en lo correcto.

Desde mi experiencia, entre otras muchas cosas, migrar te enseña en tantos o tan pocos días como te tome asimilarlo: que la humildad es un valor importantísimo, que el ego solo es exceso de equipaje y que pedir ayuda es la vía expresa para el éxito, sea lo que sea que definamos por éxito. Salvo muy contadas excepciones, la historia de éxito en el país de origen es anulada al llegar al nuevo país, y un capitulo nuevo comienza literalmente. Los cambios son enormes desde todo punto de vista y en un momento dado entiendes que debes aprender muchas cosas de cero, no importa cuántas medallas, reconocimientos, carros y casas llegaste a tener allá, estas ahora aquí donde todo es diferente.

En mi caso personal, luego de ser profesional con casa y carro propio, llegue a mi nuevo aqui a gastarme los ahorros y comenzar a endeudarme, preguntándome mil veces si este plan tenía sentido. Cuando todos los posibles fondos de recursos se acabaron y ni siquiera las empresas de limpieza me llamaban para trabajar, recordaba aquel decir popular en mi país "la pobreza no se exhibe", que pasaba al lado le lo absolutamente inútil, como tantas cosas que vinieron en mi maleta emocional. Así que con una amiga conocí la Banca Alimentaria. Al llegar la primera vez recibí una planilla, que describía en una fotocopia con poca tinta mi situación a la perfección, debía firmar al lado de "declaración de persona en necesidad".

Salí de allí con dos bolsas de comida a cambio de tres dólares, comida que las personas con suficiente dinero para ir al supermercado habían descartado y para evitar que fueran desperdicio son "vendidas" por un precio absolutamente simbólico, es parte de la política social alimentaria de Quebec de la que hablare en otro post. En todo caso salí con una mezcla de emociones, feliz de llevar mucha comida a mi casa, movida de declararme por primera vez "in need", contenta de que había sido sin mucho público y muy discretamente y preocupada por la calidad de esa comida a punto de vencer o ya vencida.

Pero esa planilla para la comida, fue solo darle forma a mi necesidad, esa sensación recurrente de necesitar ayuda para entender  “que quieren decir cuando dicen esto?”, porque migrar no se trata de solo traducir el idioma, se trata de traducir culturalmente, las cosas se hacen diferentes, y para eso también aprendí a pedir ayuda. No importa que tan académica hubiese sido, pasaba horas en un organismo público para verificar como se llenaba una planilla que tenía un detallado instructivo, muy claro para cualquier persona de esta cultura y absolutamente incompresible para mí.

Aprendí así a llamar a mis amigas para pedir ayuda, gente hermosa a la que solía llamar para devolver una llamada ofreciendo cualquier tipo de apoyo, las resilentes no solo nos levantamos mil veces sino que además siempre tenemos tiempo de ayudar, hasta que llegó el día en el cual aprendí a ser quien llama para pedir.

“In need” en Montreal

Después de la primera vez en la Banca Alimentaria, comencé a descubrir que habían muchas opciones y como también las necesidades crecían, a veces iba  dos o tres por semana. Una amiga me recomendó una dentro de un organismo de ayuda al inmigrante, la mujer en la recepción sin levantar la vista me pidió mis papeles, y cuando escucho que tenía status temporal levanto la voz pero no la mirada preguntándome “cómo esperaba yo obtener ayuda en mi situación?!”, salí de allí humillada y llorando, precisamente por lo vulnerable de mi situación es que necesitaba ayuda.

Cada vez que tuve que llamar al seguro a pedir que me abriera un caso por necesitar el ir a médico o para hacer seguimiento a mi reembolso, luego de responder a todas las muy inquisitivas preguntas, me sentía como una potencial estafadora, y entiendo que el fraude al sistema de seguros es enorme. Aunque algunas veces me tocaron algunos operadores muy humanos, profesionales y sensibles, cuando no era así, le decia a la persona en la linea, que desde mi experiencia, cuando alguien llama para hacer un reclamo a un seguro, está preocupada, esta triste, está en el medio de una gran necesidad pidiendo ayuda, y eso es lo que necesita, no que la humillen.

Durante las últimas semanas he estado estudiando arduamente sobre finanzas personales. He leído no menos de 10 blog sobre el tema y tenido la oportunidad de reunirme y aprender de al menos 10 asesores financieros quienes ofrecen distintos productos y tratando de vender seguros me explicaron nuevas aristas sobre lo importante de planificarse financieramente. Adicionalmente he ido a varios bancos a explorar opciones de crédito. En resumen he estado cerca de gente con información muy valiosa, que siento que necesito en este momento, pero que me esta siendo, una vez más, dificil de accerder. Es una información muy valiosa que no es compartida gratuitamente.

Ha sido un proceso de nuevo muy duro y de mucha humildad, es cierto no me planifique financieramente desde que comencé a trabajar cuando tenía 18, también es cierto que tengo muchas deudas y aparentemente mis sueños, mis logros y mis ganas no tienen mayor valor financiero. 

He visto, una vez más, las caras de lástima de los "expertos", quienes con bastante estilo y discreción me refuerzan lo necesitada de mi situación, a veces me ven con menos respeto que aquella mujer en la banca alimentaria que con complicidad me dijo firma aqui. Una vez y otra vez me resaltan las fallas que he cometido, lo distinto que hubiese sido si hubiese planificada financieramente antes y a los riesgos que me expongo, en una palabra lo irresponsable que he sido y casi todos terminan diciendo “tranquila, estoy aquí y te voy a ayudar”. Sin embargo la transferencia de conocimientos es a cuenta gotas, y sobre todo con un gran valor de mercado "compra mi producto y seguiremos conversando". Como en todo hay variantes y hay gente profundamente profesional y humana en esta área.

Hoy en la oficina del banco, ante otra inmigrante igual que yo, pero investida con uniforme y un bello escritorio, quien veía mis estados de cuenta con cara de dolor e insistía "vamos a ver cómo podemos ayudarle", contuve las ganas de decirle "entiende usted que vine a pedir ayuda y no a que me juzgue?", o quizá "podría quitar la cara de lástima y venderme el producto que mejor le conviene a este banco que yo tenga?", solo atiné a preguntarle de dónde venía y asi, sutilmente recordarle que una vez estuvo del otro lado de un escritorio. Necesitaba que ella encontrara una alternativa, una lección más de humildad y un nuevo silencio me permitió salir del banco con un crédito a bajo interés aprobado, escuchando mis miedos hice silencio una vez mas, sabiendo que ante un inmenso ego herido la ayuda se elimina. Lamentablemente muchos de los que ayudan a los que más necesitan también hieren un alma que ya viene cargada de dolor, muchas veces sin saberlo y sin esa intención.

Ayudar a alguien "in need"

Cuando se pide ayuda, ya se libró una batalla interna, ya hay una autoexamen de humildad, no hace falta que otro ponga el dedo en la herida y menos aún desde la altura que da ser el experto.

Me he preguntado estos días si cuando trataba de ayudar a mis amigas madres con sus hijos, o a mis pacientes como psicopedaoga, alertándoles de una posible discapacidad y la necesidad de brindarles estimulación lo antes posible a sus hijos, actué como aquella mujer quien sin verme me hizo sentir en un remolino de miedo y dolor insuperable?, cuantas veces habré sido como estos asesores que detrás de la mejor intención y armados de conocimiento hieren profundamente en lo hondo de los miedos y el amor propio?

Por eso escribí este post, para exorcizar mi dolor en la humillación, para disculparme con aquellos a los que quizá desde mi sapiencia y academicismo les hice sentir peor, y para contarle a aquellos que están tratando de ayudar, que quizá no han reparado en que posiblemente están ayudando pero también causando mucho dolor a alguien con mucha necesidad de amor.


Porque para mí, todos los que trabajamos tratando de ayudar a otros solo estamos dando amor.