domingo, 29 de noviembre de 2015

Migrar Migrando

Para mí la migración ha sido un hecho conocido desde la infancia, nací y crecí en un país que recibió migrantes. En sus buenos años, Venezuela fue un destino seleccionado por muchos europeos y latinoamericanos. Así en la escuela mis amiguitas eran: una hija de Portugueses y la otra de Colombianos, y asi fue siempre, en la universidad, en los trabajos, en mi matrimonio. Con los años la rara era yo que no tenía sino Venezolanos y más Venezolanos en mi árbol genealógico.

Pero migrar no era parte de mi plan, viajar si, conocer, abrir horizontes pero no dejar la casa. Hoy mi casa está en otra parte y estamos aprendiendo a migrar.

Mi hijo, quien es sin mayores dificultades trilingüe, empezó a ser mi corrector de pronunciación ad hoc, luego para contarme sus actividades escolares me pedía la traducción de una palabra que solo sabia en sus nuevos idiomas, para poder seguirme contando en mi lengua materna, la que me recuerda a mi abuela, la que me habla de mi infancia. Hace una semana me canto una canción infantil en español, la tradujo completa y logro sincronizar la melodía para jugar conmigo.

Entonces recordé  a las abuelas y madres de algunos amigos, que siempre hablaron un castellano confuso, el famoso portuñol o el italiano lento que también se entendía bastante bien. En mi país nunca tuvimos políticas de integración, la gente llego y se las arreglo lo mejor que pudo, si no hablaban el idioma pues ya nos entenderíamos, al final señalando todo se entiende...nos reiamos jutos y la verdad nos entendíamos, pero hoy me pregunto  hasta qué punto realmente nos integramos?

Ahora estamos en otra tierra, donde las costumbres son otras, donde llegar temprano es importante, donde la viveza criolla es un delito, donde la violencia es algo raro, indeseado y castigado. Un lugar que nos gusta, una con un largo invierno en el que hemos encontrado un cálido hogar, un lugar que nos abrió sus puertas y sus muchas políticas de integración, un lugar que elegimos y que hasta ahora nos ha aceptado. No es justo seguir con el corazón en otra parte, con los recuerdos en otra parte, con la lengua en otra parte.

Seguiremos siendo un hogar de inmigrantes, una familia de costumbres latinas, la gente rara del barrio que habla diferente y tiene fiestas que no comienzan ni acaban a la hora, a la que vienen un montón de niñitos, la gente que tiene TV en el cuarto de los niños, que cenan después de las 8 y  que los hijos a veces se acuestan tarde.  Pero somos una gente que llego aquí y se compromete con las normas de aquí, y si queremos estar aquí no hay que traicionar la memoria ni el origen, pero hablar lo que se habla en el sitio que llegas es abrirte puertas y facilitar la integración de todos.


Anoche mi hijo me enseño a cantar "Ma petite vache"

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Las cosas que no he hecho

Hace varios años, cuando Lacan y su  psicoanálisis me empezaban a conquistar, como usualmente he hecho antes de caer rendida ante algo nuevo, me decidí a hacer un curso para aprender de Lacan, y conocer un poco más antes de sucumbir al diván. De alguna manera estudiarlo me hacía sentir que pisaba terreno seguro, los años me fueron mostrando lo naif de mi pretensión: seguridad y amor suelen ir de la mano.

Un día, la profesora de Psicoanálisis comentó el reciente libro de George Steiner "Los libros que nunca he escrito". Steiner en el prefacio del libro comentaba su frustración al recibir la llamada de Estocolmo, para ser una vez más jurado del Nobel, preguntándose cuando lo llamarían para anunciarle que era el ganador. El libro que me parece fascinante y está todavía en mi inacabable lista de pendientes.

Siento que de alguna manera fui llenando tablas y tablas de mil pendientes, tenía una hermosa e impresiónate biblioteca. Al llegar a casa mis amigos casi siempre se detenían para ver todo lo que tenía, podía ser para verificar si había algo nuevo, o para detectar algo que no había notado antes, otras veces para aprovechar la oportunidad para pedir a cualquier ejemplar prestado, sabiendo que como siempre, diría que sí, y repetiría el viejo chiste malo de los dos tipos de tontos, los prestan los libros y los que regresan, de los cuales formo parte orgullosamente.  Para otros aquella inmensa colección de libros no era más que una gran fuente de polvo, hongos e indeseables insectos, en todo caso para nadie pasó desapercibida, fue una más en nuestra casa, y sin duda una gran cantidad de peso en cada mudanza.

Mi creciente biblioteca me acompañó casi todas mis mudanzas, casi todas, porque mis libros nunca dejaron de Caracas. Cuando nació mi primer hijo, sus cuentos empezaron  a necesitar más espacio, y así me dedique con calma y respeto a clasificarlos y embalarlos adecuadamente, sospechando que muchos de ellos no terminarían en una nueva pared de mi casa. El espacio en nuestras viviendas es algo de lo que siempre hemos carecido. Sin embargo cada viaje traía nuevos inquilinos, aun sabiendo que me mudaría seguía comprando unos que realmente eran muy interesantes. En nuestra última visita a Caracas, solo vieron la luz de mis lámparas de papel para volver a ser clasificados dos grupos, los que tenían la esperanza de algún día pasar por la aduana y los que serían parte de una donación masiva a la biblioteca de mi Universidad. Después de dos fallidos intentos de entregarlos a un librero de libros usados para obtener alguna ganancia y de ofrecerlos sin costos a alguno de mis alumnos o amigos, poco más de 20 cajas llegaron a mi Universidad, al pasillo detrás de la entrada de la Escuela, mientras estaba en  una defensa de tesis, algunos profesores y estudiantes pasaron con disimulo y tomaban uno o dos que les lucían interesantes, al salir me despedí con un buen recuerdo y la satisfacción de devolver algo al lugar que tanto me dio. Durante meses sé que estuvieron a medio pasillo las cajas azules llenas de mis libros recostados, aun no sé si esos libros están todavía en cajas o  llegaron a estar de pie de nuevo juntos en algún estante.

Finalmente ha llegado el momento de elegir lo que va a pasar con las cajas restantes, debo decidir si estoy lista para dejarlas o dispuesta a pagar el costo extra por unirnos en estas nuevas latitudes. Yo estaba muy decidida a autorizar la donación en masa, finalmente se trata de cosas materiales, "libros son libros y los puedes buscar en cualquier biblioteca". Pero al ver la lista llenaron mi mente fantasías,  miles de recuerdos y muchas preguntas hicieron su espacio ¿cuántos de ellos son recuerdos de cosas que no he hecho, las investigaciones que no hice, los artículos que no he escrito, los proyectos no complete,  los que nunca empecé?, recuerdo a Steiner y su libro, que es también una pendiente segundo nivel, los libros que tenía en mente para comprar y también leer.

No sé cuántos logren llegar aquí, pero es un costo alto y no quiero pagar el peso extra, no quiero que me traiga promesas incumplidas. Creo que es el momento perfecto para replantearme mi biblioteca, quiero que sea un espacio de confort, el lugar donde mis niños se sienten felices de descubrir nuevos mundos, donde encontramos más tema para alimentar la conversación y llenar otra vez la copa de vino. No quiero tener más libros que estén allí para recordarme la vida que no tuve, lo que podía hacer y no hice.

Quiero dejar de tener una lista de pendientes, y dejar fuera de mi espacio todo lo que me recuerda lo que pudo ser y no fue, finalmente si no las hice fue o porque no era lo que quería o porque no era lo importante, puedo mirar hacia atrás y sentirme satisfecha con lo que hice. Miro a mí alrededor y me encanta lo que hago. No quiero dedicar tiempo a pensar en lo que podría ser, con mis hijos, con mi marido, quiero que disfrutemos lo que hacemos.

Quiero llenar ese espacio de sueños y alegrías, de  descubrir nuevos tipos de dinosaurios mientras mi hijo está orgulloso de su flexibilidad y logra mostrarme cada letra con su cuerpo, contarle del libro que se lee jugando, conversar y profundizar sobre lo que pasa en las películas y sus referencias históricas, quiero reírme sola con el invento del tubo de pasta de dientes casi finalizado , quiero descubrir el hielo en Macondo y decirle al Coronel que ya se acabó el café y que no dejamos nuestro país para venir a comer mierda ...


Y para eso no tengo que tener aquí los libros, porque ya están conmigo.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Aprendiendo a no ser mejor, a dejarme ser

Hasta ahora mi vida es ha sido una competencia por ser mejor, cada vez mejor a mi anterior version. Asi me llene de estudios que siempre eran mas complicados porque siempre queria superarme en mi version anterior, luego de algun tiempo esta carera contra la nada y contra mi misma fue agotadora.


Hoy madre de dos y en un pais  extranjero a mis costumbres, donde se hablan dos lenguas que ninguna es la mia, el reto de ser mejor es casi imposible, pero mejor aún, no me interesa.



He estado aprendiendo a ser simplemente yo y valorarme por lo que soy, no tengo que ser mejor, solamente quiero ser yo, al fin y al cabo eso es lo que les dijo a mis hijos a diario, esa es la razon por la que amo a mi esposo, por ser quienes son, no los quiero mejores, los quiero como son, asi que me toca a mi aceptarme y quereme como soy, sin necesidad de ser mejor.



Ser yo es suficientemente bueno, eso les dijo a mis hijos, "te amo cada dia mas por ser quien eres, simplemente porque eres tu", que me hice yo a mi misma que no merezco la misma cortesia? quizá lo entienda en mis sesiones lacanianas que disfruto enormemente, quiza lo entienda con mayor claridad con los besos de mis hijos que me explotan el corazon.



Tener metas es hermoso y alentador, pero en mi caso he pisado muchas veces la delgada linea entre la autosuperacion y la autoexigencia sin limite. Quiero dejar de tener planes y disfrutar mas sueños, quiero esbozar un proyecto con trazos gruesos como los creyones de cera con los que pintan mis hijos. Estar tan cerca de los 40 me ha dado tiempo que los planes son como decia el querido Lenon "lo que haces mientras Dios se rie", prefiero reirme con Dios de las caidas aparatosas que son siempre muy graciosas y dan tiempo para agarrar aire, limpiarse las rodillas y recomezar la subida.



Ciertamente me molesta cuando la gente me dice que he tenido mucha suerte por todo lo que he logrado, creo que la suerte es una extraña mezcla de casualida, esfuerzo y constancia, de no dejarse, de no creerse que no se puede. Yo me creo que lo voy a lograr, que la vida es para disfrutarla, que lo bueno lo merezco y lo tendre,, que soñar tiene sentido porque es de sueños que se construyen las realidades, pero no quiero una realidad mejor, quiero simplemente la mia, la nuestra, la que estamos construyendo y la que modificamos a cada rato mientras seguimos soñando y creyendo.



Aun no tengo claro que razon tiene seguir escribiendo, hay cosas de este mundo panoptico que me encantan y otras que me asustan, pero por alguna razon quiero escribir lo que veo y lo que siento, sentirme parte de algo que pasa, compartilo con los que quiero, saberme comun sintiendo cosas comunes que nos pasan a varias y a otros  tantos. Y me sorprendi a mi misma bloqueada por que la siguiente entrada debia ser mejor, y no, solamente sera y es lo que salga.



Por muchos años fui simplemente Ale, el gusto de algunas  gentes de llamarse por un titulo profesional no fue nunca de mi agrado, decia con mofa que me gustaba mas mi nombre que Licenciada, que es un nombre mas vacio y comun. Ahora siento que Mama y Migrante son dos etiquetas que me identifican hasta la medula, que las escogi a conciencia, y que siento que son parte de mi desde mis mas profundos miedos hasta mis sueños mas soñadores.



Desde niña mi mamá me sugeria que dejara de ser tan soñadora, "el que vive de ilusiones muere de desengaños'' me decia,  otros personajes en mi historia  de ires y venires me han llamado idealista, en contraste a su realismo y negativismo, quiza la auto exigencia fue mi herramienta para mostrarles que en mi mundo de ilusion se podian lograr las metas, y superarlas, para callar sus apocalipticas profesias, hoy me doy cuenta que son gente que habla en una lengua que no es la mia, y que no me interesa.



Pero ya no quiero superar mis metas, solo quiero vivirlas y disfrutarlas, solo quiero vivir a lo Lenon, llega de Imaginacion y simplemente Dejarme Ser. 


domingo, 15 de noviembre de 2015

Madre, migrante en un mundo complejo y en un dia que no quiero estar

Ser madre es desde mi punto de vista la experiencia mas enriquecedora y compleja que he vivido, cada dia es nuevo, cada experiencia llena de aprendizajes y retos, y sobre todo movilizada por las ganas mas grandes y los miedos mas intensos.

La migracion por su parte multiplica todas esas emociones exponencialmente, quedarse sin las redes, las certezas y los afectos nos pone en una suerte de inestabilidad constante, en un aprender infinito. Ser migrante desde mi punto de vista, es darle una perespectiva distinta a toda experiencia nueva y pasada, es una leccion de humildad enorne, y una gran oportunidadd para mostrar de que estamos hechas.

Y ser mujer para mi es simplemente espectacular y complejo. Como mujer, madre y migrante me ha tocado vivir experiencias intensas que me permito compartir en esta sociedad plural y panoptica, en la que mi voz es una mas, y aun asi es unica e interesante, tanto como las otras 7 mil millones de voces, tanto como las que cada dia nos abandonan inesperadamente victimas del odio, la intolerancia y el desamor.

Este blog es desordenado, como la femeninidad, la maternidad y la migracion, al menos como lo han sido las mias, salen cosas por aqui y por alla, algunas parte del plan, otras absultamente fuera de cualquier parte del proyecto, pero con todo vamos armandonos una historia con sus altos y sus bajos, con mucha vida en toda la amplitud que eso representa. Quiza este debio ser el primer post, dando sentido al nombre del blog, pero es hoy que me siento con ganas de reordenar estas letras y darle espacio a toda esta emocion. Mi objetivo es solo exorcisar mis demonios y compartir algunas lineas con propios y extraños, sabiendo que soy mas comun de lo que parece y que como humana mis miedos y logros son muy similares a los de otras.

Estos son dias que esperaba no vivir, cada vez suenan mas voces nombrando lo inevitable, denunciando lo que hace rato sabemos pero no queremos verbalizar, el miedo mas grande esta tomando forma, pero es momento quiza de asumir que estamos en Guerra, y no desde hace un par de dias, un mundo en el que niños mueren de hambre a diario sin que hagamos nada al respecto, donde en manos de muy pocos hay tanto dinero como para que nadie pase hambre un dia mas, un mundo con inequidades grotescas y violencia desbordada, un mundo en el que la violencia es una fuente de ingresos para muchos, es hace rato un mundo en guerra.

Y ahora me toca como madre en una ciudad multicultural iniciar conversaciones muy tempranas sobre xenofobia y toleracia, en casa hemos tratado de no hablar de armas, asesinato y extremismo, hoy me pregunto hasta cuando durara esto?

Soy mama migrante, buscando mi espacio en este mundo global, encontrando nuevas redes, aprendiendo mi idioma de nuevo con las expresiones de otros latinos que nunca use, a veces navegando entre planetas como el principito, a ratos perdida en la prisa de trenes que nos llevan a ninguna parte y donde nadie nos espera, buscando un rato en silencio en el desierto para poder ver lo esencial, eso invisible que puedo vivir y sentir estando con mis tres hombres.

Inside Out Aprendiendo a vivir con la trisiteza y rabia

Desde hace mucho soy fanatica de los largometrajes de Pixar.
Este fin de semana tenia que trabajr y le alquile a mis hijos Inside out, sin saber que seria yo la que pediria verla una y otra vez todo el fin de semana.
Inmediatamente me identifique con Joy, trato de mantener el buen humor, ver lo positivo en cada experiencia, el vaso medio lleno siempre con contenido, y a veces como si fuera asi de simple solo un boton que nos hace reir por lo que sea, siempre es posible reir.


En el transcurso de la pelicula Tristeza se me hacia cada vez mas pesada aunque intuia que nada bueno podria traer negar los sentimientos tristes. El insaciable deseo de Felicidad y su inacabable cantidad de planes, opciones y soluciones me hacia reir de mi misma, era muy claro que no iba a fucnionar la logica de ser ella la lider de todas las emociones, asi por mucho tiempo.



La definicion de Miedo y Repugnancia como aquellos que te mantienen a salvo, fisica y emocionalmente, me parecieron bastante atinadas, estan alli, son importantes pero no se les puede dejar al volante, al menos no por mucho tiempo. Pero ninguna emocion deberia quedar sola al volante, y es lo que me conquisto, cada emocion tiene parte en el tablero de nuestra vida emocional, pero solo parte,



El Exilio de Felicidad y Trsiteza en los campos de la memoria a largo plazo me hizo muy claro como llega un punto en el que es necesario reconocer que no se puede mas, que hay que bajar los brazos, reconocer la humanidad y descanzar, y mas claro aun como los momentos de tristeza, empatia y llanto son sanadores y liberadores, son muchas veces necesarios.


Por su puesto los detalles para los padres son como en casi todas las peliculas animadas de Pixar, infinitos y deliciosos: la visita al subconciente lleno de los miedos mas profundos, los campos de los pensamientos olvidados, el estudio de crecion de sueños, las fuentes de personajes imaginarios, asi como las referencias a distintas partes de la vida emocional y el pensamiento, como deja vu o los recuerdos que regresan sin razon aparente.



Una hermosa pelicula profunda, llena de imagenes y significantes que dara para compartir en mi familia por mucho tiempo, hablar de valores, diversion, miedos y disgustos en diferentes edades, y para mi, como mama, darme el permiso a estar trite y estar brava, tomarme el tiempo  para reflexionar, llorar, reir y gritar sin que eso me haga una mala persona. Una cinta animada que nos muestra que somos seres complejos, con emociones complejas y combinadas, que una misma experiencia es risa y llanto al mismo tiempo, y que la risa no es puramente buena y el llanto y la rabia no son necesariamente malos.




Sus hijos no molestan... Estorban...

Esta es una estampa cotidiana, tratar de hacer un depósito bancario con mi hijo de un año a medio cargar y la cartera en la otra mano, endosar el cheque mientras el se desliza por mi pierna para llegar al piso y caminar, sujetarlo entre las piernas hasta que descubre una papelera y sale corriendo, dejar todo en la repisa para cargarlo, y seguir con el endoso, él, vuelve a moverse , hasta que llega al piso, camina, y todo se repite hasta que finalmente logro entregarle el cheque al cajero, la gente me mira con resignación, pobrecita dice el vigilante, “no tiene quien la ayude”, “que niño tan inquieto” susurra la gerente, y la madre (o sea yo) a medio despeinar con la cartera abierta sonrío ocultando una mezcla incompatible de emociones. Resulta que caminar es todo un logro, cuando da pasitos firmes en un parque, pero cuando quiere explorar el mundo es un maleducado.

Salir a la calle en caracas acompañados de nuestros hijos es un desafío si se ha decidido disfrutarlos. Tiendas, Restaurantes, Bancos y la mayoría de espacios públicos y privados carecen de la infraestructura necesaria para acceder con un conches, pañaleras y juguetes, menos aún para recibir a un pequeño explorador estrenándose en el uso de zapatos para un uso distinto a salir en fotos. Adicionalmente la risa y el llanto de los niños son por igual evaluados como ruido, por definición molestos, no como una expresión. La movilidad de las madres y padres se ve reducida de manera similar a las personas que usan sillas de ruedas, y al carecer de infraestructura para unos, se carece de facilidades para todos.

Se espera que los niños sean educados, esto quiere decir callados, que jueguen solos es quizá la noción que considero más ridículamente aceptada, un buen trabajo como padres es cuando sus hijos e hijas ni se sienten, esos son unos angelitos. Pero esos mismos padres esperan que sus angelitos se transformen en genios, que nunca raspen una materia, que tengan cuatro cupos en la universidad, deprecien dos becas, y porque no, que en un futuro ganen tanto dinero que pedan enviar una mensualidad o pagarnos el viaje anual de visita, porque obviamente serán altos ejecutivos de una importante trasnacional. 

La contradicción, es que los angelitos que no exploran el mundo, que no conocen con sus manos y bocas, que no corren, que no gritan y hablan, difícilmente desarrollaran sus habilidades que les permitan desarrollar su potencial intelectual, como siempre, hay excepciones.

Como respuesta, están proliferando espacios para “guardar” a los pequeños mientras los padres y madres hacen sus compras y diligencias tranquilos, es decir estar con los hijos es estar intranquilo. En principio habría que preguntarse que significa la maternidad y la paternidad hoy en día, y por sobre todo que significan los niños en nuestra sociedad globalizada, interconectada, consumista e incierta, donde no molestan, sencillamente estorban.

En un banco es obvio, un bebe llorando desespera a todos, el problema no es ¿qué le pasa a ese bebé que está notoriamente incómodo, es ¿qué le pasa a esa mamá que no lo calma?, en un centro comercial, interrumpen el paso, la gente esta apurada, tiempo es dinero, en un restaurante entorpecen todo, y si lloran ni hablar, y si la madre quiere amamantarlo no falta quien le parezca inmoral y hasta obsceno. En las tiendas es aún peor, son maquinas incansables de maltratar mercancía, agarran, tocan, tiran en el piso, esas cosas se dañan y nadie las querrá comprar, en resumen pérdidas, y lo peor, padres irresponsables que no saben poner límites a sus hijos.

Esto es aún más absurdo en las tiendas para bebes, donde padres y madres solos son siempre bien recibidos, abuelas, tías y amigos casi merecedores de alfombra roja, mientras más inexpertos mejor, una vendedora que en su vida ha cargado un bebe le llena la cesta de cosas inservibles asegurando que su imperiosa necesidad y demostrando su calidad como simplificador de vida, si le toca una vendedora madre peor, su experiencia le costará un par se bolsas más, y antes de la próxima pregunta ya tiene cuatro novedades más que no pueden faltar, las angustias y los miedos de los primerizos se conquistan rapidito pasando corotos por el lector de la caja registradora, el problema es cuando se nos ocurre ir con nuestros hijos, y querer probar las cosas.

¿Cómo una tienda donde su público son los bebés, las cosas que están al alcance de infantes son delicadas?, es comprensible que no quieran que su mercancía se deteriore, finalmente de eso se trata su negocio, pero ¿no es allí donde nos enseñan a hacer de nuestro hogar un lugar seguro vendiéndonos cientos de implementos para esto? es más o menos como poner una tienda de silla de ruedas en el quito piso de un edifico sin ascensor, en nuestro país se espera que las madres compremos un canguro cargador de bebes sin probarlo, “esta 100% garantizado por 15 asociaciones” ¿y…? como mamá tengo derecho a sentirme segura de ver, probar, tocar y sentir en que tipo de instrumento confiaré la vida de mi ser más preciado.

Para algunos padres lo correcto es salir solos, dejar al bebe en algún espacio apropiado y evitar las incomodidades de estar con sus hijos en espacios públicos, pero otros y otras creemos y queremos compartir todo lo que hacemos con nuestros hijos, y definitivamente nuestros hijos no nos incomodan, sin embargo es un derecho que estamos conquistando, a decir verdad no son pocas las veces que alguien nos sonríe, algunos supermercados tienen varios tipos de carritos para que las compras sean divertidas para los más pequeños, algunos centros comerciales colocan actividades infantiles en sus espacios centrales, tal que todos en la familia disfrutemos el centro comercial, unos cobran su cheque otros pueden jugar.

En cuanto a las tiendas infantiles, hasta ahora no he tenido la oportunidad de poder compartir con el verdadero cliente y sentirlo a gusto, cuando no tengo un guardaespaldas de turno siguiendo todo el recorrido, escucho un constante “cuidado” o un discreto “disculpe, eso es para la venta”, y como finalmente por unos años seremos sus clientes nos toca la difícil tarea de educarles y mostrarles que para algunos de los que deslizaremos tarjetas por sus puntos, el verdadero cliente es ese, que con menos de un metro y su incansable energía disfrutará lo que allí compremos.

Solo quiero Amar

Desde que salí embarazada, lo que más he recibido son consejos, todo el mundo tiene una opinión, todos saben que es lo mejor para mi bebe, para mi, y para mi familia.

Y los consejos como tal no tienen nada de malo, pero la mayoría vienen acompañados de un dictamen, una sentencia apocalíptica, porque hoy en día decidir ser madre y amar, es absolutamente controvertido y hasta negativo. Las mujeres debemos cuidar nuestros cuerpos, nuestro desarrollo profesional, la llama de la pasión en la pareja, y por sobre todas las cosas impedir que ese pequeñín invasor arrebate con sus gritos y llantos todo lo que se ha conquistado.

Antes de nacer, sentí a mi hijo en el vientre y tal era mi emoción que dudaba estar llevando en mi interior a un destructor de vidas y corazones, la primera vez que gracias a los nuevos ultrasonidos, que tienen más dimensiones que la realidad, pude ver en detalle su corazoncito latir, el mío salto de un brinco para nunca más volver a estar tranquilo, sentir su vida dentro de la mía era definitivamente todo un regalo.

Cuando nació, aquella hermosa mirada y su incipiente sonrisa me decían que venia a amar y ser amado, ¿cómo un alguien tan hermoso podía destruir? Simplemente desatendí a cuanto profeta y profetiza cruzaron mi camino, y en familia vivimos con Tetica y Vida.

Teta a diario, a libre demanda, cuando él quería yo se la daba, pero no quedó allí, besos y abrazos también a la orden del día, y de nuevo el Apocalipsis tocaba la puerta: lo están malcriando, deben recuperar su matrimonio.

Por principio, mi muy hermoso hijo nació del amor, se recupera lo perdido, por lo tanto, lejos de entorpecer ha venido a avivar nuestra vida, nuestra pasión y por sobre todo el amor infinito que nos ha enseñado que existe.

Como madre del siglo XXI asumí que teta y colecho estaban prohibidos por dictamen modernizador, así que leímos, estudiamos, y en medio del tsunami de información que invadía nuestra casa, entre libros, opiniones, criterios médicos y páginas de Internet, en un inusual espacio de silencio logramos oír una experta y desconocida voz que nos dijo, "podrás leer todo lo que quieras, pero hay algo que no está en los libros, esas ganas enormes que sientes de estar cerca de él todo el tiempo". Así que cerré los libros y sus estadísticas de niños conflictivos, la computadora con sus detalles sobre la muerte súbita, y recostada junto él, amor y teta se convirtió en la premisa de nuestro día a día.

En este mundo silenciosa y solitariamente hípercomunicado, con Internet bidireccional, cámaras con tanto megapíxeles que es imposible enviar las fotos por correo, teléfonos con tanta funciones que sustituyen mirar a la cara por enviar emoticones a quienes están lejos, computadoras tan pequeñas que se pueden leer mientras se espera un ascensor; amar resulta simplemente improductivo, pasar la tarde pisando la grama juntos y disfrutar los enormes primeros pasos de un cumpleañero son casi un desperdicio, pero para quienes creemos que un año es una enorme cantidad de tiempo, en la que se conquista el mundo con risas, en la que un llanto significa sin palabras un gran dolor muy humano, y en la que un abrazo y una tetica devuelven la vida, aquellos que somos declarados aprendices de la inocencia y sabiduría de nuestros hijos, pedimos a los expertos que nos dejen amar.