domingo, 5 de marzo de 2017

In need

Una de las cosas más difíciles para una resilente es pedir ayuda. Ser resilente significa, de una manera muy simplista y práctica, que te vas a levantar una y otra vez, no importa cuántos batazos te de la vida, y batazo tras batazo aprendes a ser fuerte sin pedir ayuda.

Yo subí cinco veces recibir mi medalla y título en un Aula Magna Universitaria, sin embargo, tras más de 15 años continuos de estudios universitarios, fue la migración la que me dio el aprendizaje más importante: "pedir ayuda". Decía mi abuela que hay cosas que no se aprenden en la Universidad. Como en tantas otras cosas, estaba en lo correcto.

Desde mi experiencia, entre otras muchas cosas, migrar te enseña en tantos o tan pocos días como te tome asimilarlo: que la humildad es un valor importantísimo, que el ego solo es exceso de equipaje y que pedir ayuda es la vía expresa para el éxito, sea lo que sea que definamos por éxito. Salvo muy contadas excepciones, la historia de éxito en el país de origen es anulada al llegar al nuevo país, y un capitulo nuevo comienza literalmente. Los cambios son enormes desde todo punto de vista y en un momento dado entiendes que debes aprender muchas cosas de cero, no importa cuántas medallas, reconocimientos, carros y casas llegaste a tener allá, estas ahora aquí donde todo es diferente.

En mi caso personal, luego de ser profesional con casa y carro propio, llegue a mi nuevo aqui a gastarme los ahorros y comenzar a endeudarme, preguntándome mil veces si este plan tenía sentido. Cuando todos los posibles fondos de recursos se acabaron y ni siquiera las empresas de limpieza me llamaban para trabajar, recordaba aquel decir popular en mi país "la pobreza no se exhibe", que pasaba al lado le lo absolutamente inútil, como tantas cosas que vinieron en mi maleta emocional. Así que con una amiga conocí la Banca Alimentaria. Al llegar la primera vez recibí una planilla, que describía en una fotocopia con poca tinta mi situación a la perfección, debía firmar al lado de "declaración de persona en necesidad".

Salí de allí con dos bolsas de comida a cambio de tres dólares, comida que las personas con suficiente dinero para ir al supermercado habían descartado y para evitar que fueran desperdicio son "vendidas" por un precio absolutamente simbólico, es parte de la política social alimentaria de Quebec de la que hablare en otro post. En todo caso salí con una mezcla de emociones, feliz de llevar mucha comida a mi casa, movida de declararme por primera vez "in need", contenta de que había sido sin mucho público y muy discretamente y preocupada por la calidad de esa comida a punto de vencer o ya vencida.

Pero esa planilla para la comida, fue solo darle forma a mi necesidad, esa sensación recurrente de necesitar ayuda para entender  “que quieren decir cuando dicen esto?”, porque migrar no se trata de solo traducir el idioma, se trata de traducir culturalmente, las cosas se hacen diferentes, y para eso también aprendí a pedir ayuda. No importa que tan académica hubiese sido, pasaba horas en un organismo público para verificar como se llenaba una planilla que tenía un detallado instructivo, muy claro para cualquier persona de esta cultura y absolutamente incompresible para mí.

Aprendí así a llamar a mis amigas para pedir ayuda, gente hermosa a la que solía llamar para devolver una llamada ofreciendo cualquier tipo de apoyo, las resilentes no solo nos levantamos mil veces sino que además siempre tenemos tiempo de ayudar, hasta que llegó el día en el cual aprendí a ser quien llama para pedir.

“In need” en Montreal

Después de la primera vez en la Banca Alimentaria, comencé a descubrir que habían muchas opciones y como también las necesidades crecían, a veces iba  dos o tres por semana. Una amiga me recomendó una dentro de un organismo de ayuda al inmigrante, la mujer en la recepción sin levantar la vista me pidió mis papeles, y cuando escucho que tenía status temporal levanto la voz pero no la mirada preguntándome “cómo esperaba yo obtener ayuda en mi situación?!”, salí de allí humillada y llorando, precisamente por lo vulnerable de mi situación es que necesitaba ayuda.

Cada vez que tuve que llamar al seguro a pedir que me abriera un caso por necesitar el ir a médico o para hacer seguimiento a mi reembolso, luego de responder a todas las muy inquisitivas preguntas, me sentía como una potencial estafadora, y entiendo que el fraude al sistema de seguros es enorme. Aunque algunas veces me tocaron algunos operadores muy humanos, profesionales y sensibles, cuando no era así, le decia a la persona en la linea, que desde mi experiencia, cuando alguien llama para hacer un reclamo a un seguro, está preocupada, esta triste, está en el medio de una gran necesidad pidiendo ayuda, y eso es lo que necesita, no que la humillen.

Durante las últimas semanas he estado estudiando arduamente sobre finanzas personales. He leído no menos de 10 blog sobre el tema y tenido la oportunidad de reunirme y aprender de al menos 10 asesores financieros quienes ofrecen distintos productos y tratando de vender seguros me explicaron nuevas aristas sobre lo importante de planificarse financieramente. Adicionalmente he ido a varios bancos a explorar opciones de crédito. En resumen he estado cerca de gente con información muy valiosa, que siento que necesito en este momento, pero que me esta siendo, una vez más, dificil de accerder. Es una información muy valiosa que no es compartida gratuitamente.

Ha sido un proceso de nuevo muy duro y de mucha humildad, es cierto no me planifique financieramente desde que comencé a trabajar cuando tenía 18, también es cierto que tengo muchas deudas y aparentemente mis sueños, mis logros y mis ganas no tienen mayor valor financiero. 

He visto, una vez más, las caras de lástima de los "expertos", quienes con bastante estilo y discreción me refuerzan lo necesitada de mi situación, a veces me ven con menos respeto que aquella mujer en la banca alimentaria que con complicidad me dijo firma aqui. Una vez y otra vez me resaltan las fallas que he cometido, lo distinto que hubiese sido si hubiese planificada financieramente antes y a los riesgos que me expongo, en una palabra lo irresponsable que he sido y casi todos terminan diciendo “tranquila, estoy aquí y te voy a ayudar”. Sin embargo la transferencia de conocimientos es a cuenta gotas, y sobre todo con un gran valor de mercado "compra mi producto y seguiremos conversando". Como en todo hay variantes y hay gente profundamente profesional y humana en esta área.

Hoy en la oficina del banco, ante otra inmigrante igual que yo, pero investida con uniforme y un bello escritorio, quien veía mis estados de cuenta con cara de dolor e insistía "vamos a ver cómo podemos ayudarle", contuve las ganas de decirle "entiende usted que vine a pedir ayuda y no a que me juzgue?", o quizá "podría quitar la cara de lástima y venderme el producto que mejor le conviene a este banco que yo tenga?", solo atiné a preguntarle de dónde venía y asi, sutilmente recordarle que una vez estuvo del otro lado de un escritorio. Necesitaba que ella encontrara una alternativa, una lección más de humildad y un nuevo silencio me permitió salir del banco con un crédito a bajo interés aprobado, escuchando mis miedos hice silencio una vez mas, sabiendo que ante un inmenso ego herido la ayuda se elimina. Lamentablemente muchos de los que ayudan a los que más necesitan también hieren un alma que ya viene cargada de dolor, muchas veces sin saberlo y sin esa intención.

Ayudar a alguien "in need"

Cuando se pide ayuda, ya se libró una batalla interna, ya hay una autoexamen de humildad, no hace falta que otro ponga el dedo en la herida y menos aún desde la altura que da ser el experto.

Me he preguntado estos días si cuando trataba de ayudar a mis amigas madres con sus hijos, o a mis pacientes como psicopedaoga, alertándoles de una posible discapacidad y la necesidad de brindarles estimulación lo antes posible a sus hijos, actué como aquella mujer quien sin verme me hizo sentir en un remolino de miedo y dolor insuperable?, cuantas veces habré sido como estos asesores que detrás de la mejor intención y armados de conocimiento hieren profundamente en lo hondo de los miedos y el amor propio?

Por eso escribí este post, para exorcizar mi dolor en la humillación, para disculparme con aquellos a los que quizá desde mi sapiencia y academicismo les hice sentir peor, y para contarle a aquellos que están tratando de ayudar, que quizá no han reparado en que posiblemente están ayudando pero también causando mucho dolor a alguien con mucha necesidad de amor.


Porque para mí, todos los que trabajamos tratando de ayudar a otros solo estamos dando amor.

viernes, 10 de febrero de 2017

Minimalismo o hacer ligeras las cargas y tratar de caber en una maleta


Antes de los 30 me había mudado muchas veces, más veces que un amigo que trabajaba como expatriado para una trasnacional petrolera.

Las razones de mis mudanzas fueron variadas, pero después que me convertí en Socióloga fueron literalmente pesadas, mi enorme biblioteca hacía de la mudanza un peso insufrible. En esa época le decía a una amiga que deseaba que mi vida cupiera en una maleta, sería tan fácil embalar y mudarme si todas mis pertenecías materiales cupieran en una maleta.

Hace un par de semanas vimos el documental Minimalist en Netflix, un documental sencillo que narra la historia exitosa de dos amigos que deciden deshacerse de todo lo que no necesitan y descubren que eso les da felicidad.

Yo solía decime minimalista. Desde que lo descubrí es un concepto que me gusta y me atrae y en teoría se me hace sencillo porque dos veces he tenido que empezar con muy poco, cuando me divorcié y cuando migré.

En nuestra última mudanza, en la cual vivimos la locura de un primero de Julio en Montreal, mientras teníamos que salir del apartamento para que entrara el nuevo inquilino, apurábamos a los que se iban de nuestro nuevo hogar. Cuando cotizamos la mudanza pedí un camión pequeño, se trataría a lo sumo de 20 cajas y 10 maletas, en todo caso solo teníamos 4 años en este país y con pocos recursos que tanto podríamos haber acumulado. Todos nuestros amigos decían que sería más complicado mudarnos.

Un compañero de trabajo ofrece por correo electrónico donar sus cajas de la mudanza y acepto tomar las 20 que necesito, así podría retornar las que compre, lo cual nunca ocurrió, el insiste y agarro unas pocas más. A los pocos días fuimos a buscar unas 30 cajas más que regalaba otra pareja que se había mudado del otro lado de la ciudad. Una semana antes del primero de Julio, eran evidentes las magnitudes enormes de la mudanza y pedí que cambiaran el camión. Después de tres horas cargando el camión movió todo dos cuadras y empezaron tres horas más para descargar, hubo que hacer tres viajes en el carro para traer las cosas del patio que no cupieron en el camión, que era el más grande de la empresa.

Como habíamos llegado con tres maletas y ahora llenábamos un camión de los más grandes y no era suficiente? Esta era una pregunta que ya me había hecho antes: Como empecé mi vida de nuevo a los 24 con solo el contenido de mi cartera y termine teniendo que mudarme en etapas porque no cabía todo en un solo viaje? Donde cabían tantas cosas en un pequeño apartamento de 40 metros cuadrados?

Al llegar al nuevo apartamento y tras pagar el doble de lo estipulado por la mudanza, decidimos que el dinero para reponer el exceso debía salir del mismo exceso, así que empezamos a vender cosas hasta volver  a llegar al punto de equilibrio. Sin embargo mi vida está bastante lejos de caber en una maleta.

He visto varios videos de gurús del orden, recomendaciones y experimentos minimalistas, recorro la casa y con el teléfono tomo fotos de cosas que no usamos para agregar otro post en kijiji, y sin embargo veo todo tan lleno.


No tengo claro cuánto tiempo nos tome ni si llegaremos a ser realmente minimalistas, a solo tener lo que necesitamos, creo que va a ser un camino un poco más largo de lo que pensé al inicio pero va a ser divertido y sobre todo sano y sanador.

domingo, 5 de febrero de 2017

Craiglist Joe o amoblando con solidaridad


A los pocos días de llegar a Montreal descubrimos que podríamos tener un mes gratis de Netflix. 

El cine me encanta en casi todas sus expresiones, por el cine de terror me da miedo y no puedo dormir. Pero los documentales ocupan un lugar especial, creo que mi vena de investigación late con entusiasmo y el ánimo de algún día estar detrás de la investigación de uno, y esa es una llama que está lejos de apagarse.

Luego de ver un par de películas descubrí un documental llamado "Craiglist Joe", al llegar nos habían comentado de esos sitios on line donde la gente vendía y regalaba cosas, ya me había asomado a Kijiji y Craiglist desde los primeros días.

El documental es simplemente hermoso, narra un viaje por todo Estados Unidos solo contando con la solidaridad de personas que le ayudaran gratuitamente al  leer sus pedidos de ayuda a través del website.

Esa misma noche me dije “pues probemos la solidaridad de Montreal”. Hacia unos días había pedido un sofá. Al responderme el anuncio me pedían estar allí a las 7 am y me podría quedar con todo, allí estuvimos el sofá se veía muy bien, nos ofrecieron todo lo que allí quedaba, agarramos una cama matrimonial y un colchón individual, y una parrillera, no teníamos como trasladar todo y era pleno invierno, no tan nevado, así que llamamos a un servicio de camión que decía cobrar 60$. Al terminar nos aclararon que eran 60$ el camión más 60$ el servicio. Así que vendimos la cama y el colchón para recuperar lo gastado. Una vez en casa notamos que  el sofá estaba todo roído y sucio de pelos de gato. Así que me aventure a pedir una aspiradora prestada y una máquina de coser prestada para hacer un forro. Solo una chica contestó ofreciéndome una aspiradora por 30$ y al decirle que no tenía carro me ofreció gentilmente traerla lo 5$ extra. 35$ en ese momento eran un capital del cual no podía disponer.

Sin embargo cada día entraba en la página varias veces al día, descubrí las varias secciones y la sección de "gratis".

Un día alguien ofrecía un coche para bebe nuevo, lo pedí con prisa sabiéndome embarazada, recibí la respuesta en francés y entre líneas puede ver el dolor que me confirmó el traductor online, tras un accidente que le dejaba sin caminar, aquel hombre desconocido me donaba su carro, su RV (en Venezuela les decimos Motor Home) el coche y accesorios para él bebe, la lavadora, secadora y nevera, así como todos los animales de su fallecida esposa, incluyendo caballos, peces y aves. Quede sin palabras, recién llegados sin dinero era absolutamente una bendición, pero yo no podía cuidar a los animales, sentí en su correo, que leí muchas veces, el inmenso dolor de la perdida que no se llena con lo material, aquel extraño entregaba todo sabiendo que nada llenaría su vacío. Le respondí una nota con mi pésame, agradeciendo su gentileza y deseándole fuerzas en ese duro momento, pero por no disponer del espacio no podría aceptar su oferta, y creía que para honrar a su esposa y obviamente él bebe que no nació, el beneficiario de la donación debía quedarse con todo tal como él lo pedía. El anuncio aparecía y desparecía, hasta que un buen día dejo de aparecer.

Ese día y ese anuncio que aun guardo, hizo un cambio profundo en mí, no he sido una persona apegada a lo material, pero aquellas líneas en una lengua que no conocía en lo absoluto, me confirmaron que lograr acumular cosas y ser feliz no necesariamente van de la mano.

Seguía entrando cada día a diferentes horas buscando nuevos anuncios, empecé a entender los horarios, las formas, si el anuncio esta en francés se responde en francés, la misma lógica si estaba en inglés, había que ser rápido, funciona con una lógica de " first come, first serve " es decir el primero que levante la mano se lo lleva. Unos anuncios "curb alert" me llamaron la atención, pronto entendí que era la manera de decir estoy tirando esto en la calle en este momento, venga y agarre. Haciendo el cuento corto, así amoblamos la casa.

También descubrí las estafas, tienen muchas caras, gente que ofrece algo costoso regalado pero por no disponer de tiempo deben enviarlo por un "Courier" especial que debe ser prepagado, así que piden una transferencia de 60$ a 100$, por un Aire acondicionado de 400$ en el primer verano acercándonos a los 40 grados no sonaba descabellado. En eso no caí, pero si pague 100$ por un kit para armar juguetes que podría producirme más de 500$ trabajando desde la casa. Afortunadamente después de dos meses de investigación el banco certificó el fraude y nos reintegraron el dinero. También descubrí a los que ofrecen pagar el doble por un artículo que vendes pero será dinero que viene desde otro país y pagaran más para que se le pague los servicios a la persona que lo va a retirar, porque obviamente ellos no están en el país.

Pasaba el tiempo y aprendía, mientras llegaba el día de la mudanza en Montreal, aquí todos los contratos de alquiler vencen el 1 de julio, es una locura en la que unos entran y otros salen, lo que no se logra vender termina en la calle, y cual aves de rapiña muchos tratan de hacer mercado. Lejos de lo que me hubiera imaginado esta cacería es organizada y respetuosa, al menos en mi barrio, si alguien está "comprando" pues uno espera a que termine y si uno ve algo se pregunta, "disculpe usted quiere los cuchillos?", amoblamos así la sala y el patio, conseguimos todos los implementos de cocina que queríamos y llego un momento que tuvimos tres tipos de cafetera diferentes.

Un primero de julio, mientras cargaba un gavetero en el coche de mis hijos, con uno en el canguro y el otro guiando la ruta, mientras me reía de uno que me veía asombrado y me decía "Big Mamma" vi un mensaje de alguien que donaba su juego de cuarto, rápido respondí y a los minutos recibí el mensaje, la otra persona no está interesada, si quieres los muebles llámame. En medio del Ramadán un cirujano Saudí regresaba a su país y había decidido experimentar la pobreza luego de tratar vender sus muebles finos de madera sin éxito. Llegamos con el coche y el destornillador eléctrico a buscar una cama Ikea, cuando la empezamos a desarmar era todo de madera, la cabecera increíblemente pesada era imposible de mover por una persona. Aceptamos llevarnos también las sillas y con la venta de estas podríamos pagar un camión pequeño que llevara los muebles a la casa. Y así después de dos años de dormir en el piso teníamos un juego de cuarto que nunca estaría en nuestro presupuesto.

Hay todo tipo de gente que regala en Montreal, los que te ayuda a cargar, los que se ríen al vernos desarmar y montar todo en un coche, los que se niegan a entregarnos las cosas porque no teníamos un camión, los que al ver nuestras habilidades piden ayuda con unos tornillos flojos en otros muebles, los que no quieren ni verte y dejan las cosas en la puerta afuera, los desconfiados que te dan la dirección cuando ya estás en la zona y misteriosamente te dicen el número y la calle, también hay todo tipo de reacciones del entorno, desde lo que nos ven incrédulos dudando si un coche puede cargar una biblioteca, hasta los que asienten diciendo "pero es que esto esta nuevo".

Durante esto años he visto todo tipo de anuncios, una chica pidiendo ayuda para arreglar la calefacción y ofreciendo como pago un masaje cuerpo a cuerpo porque no tenía dinero, otra que ofrecía a su novio moreno de ojos verdes por una semana, lo más divertido fue a la semana leerla publicar las mejores respuestas que iban desde "dinos la verdad que tiene de malo?", "porque una semana? yo lo quiero para siempre!" hasta ofertas de cuidarla a ella y entretenerla durante esa semana. Recientemente alguien que ofrecía Putine gratis a quien le recomendara buenos lugares para comer, alguien que hizo mucho dulce de manzana y si lo comía todo enfermaría por ser diabética y uno de mis favoritos, una mujer que regalaba un colchón matrimonial y advertía "absténgase si es racista" Lamentablemente no hay likes en craiglist pero este ha sido de mis favoritos.

Craiglist Joe fue un documental que me cambió la vida, ecologista por convicción creo que hay que reusar lo que se pueda. En este sencillo website encontré una hermosa red para ahorrar mientras se le da una segunda vida y a veces la primera (he recibido cosas que están nuevas) y reducir un poco la huella ecológica en el planeta, y aunque hay otras redes, ha sido Craiglist donde he tenido mayor contacto humano, he reído y llorado con los anuncios, he lamentado perder algo que realmente quería como una casita para el patio para que mis hijos jugaran, y muchas camas desde que llegue y he celebrado también el correo que me adjudica ser la ganadora de algo que para otros ya no tiene valor. Pero sobre todome ayudó a reafimar y redefinir mi relacion con los bienes materiales.

domingo, 29 de enero de 2017

El Coronel tiene quien le escriba

A todos los Coroneles (y Coronelas) que esperan a diario esa carta

Desde que inició esta aventura migratoria, lo que llamamos en casa "Canadá Project", me he sentido identificada con el "Coronel" sin nombre, ese inmortal que espera su merecida carta de la pensión. 

Cada día ha transcurrido esperando una carta. Unas fueron por correo electrónico otras muchas fueron a la usanza antigua, una carta en sobre en el buzón de correo. Fue tan simbólico y bizarro, que antes de irse de Montreal unos amigos nos dejaron entre otras cosas que no cabían en su maleta de regreso a Caracas, una lata de café. Después de varios meses un día nos encontramos raspando los restos de café entre las hendiduras de la lata, nos miramos sintiendo como la casa estaba llena de realismo mágico, sintiendo como Macondo vivía en nosotros en el frio eterno de Montreal.

Tratando de establecer una fecha de inicio del Canadá Project diría que fue el 11 de enero de 2012, cuando escribimos la primera comunicación a la Universidad con la solicitud del sabático, desde el día siguiente hemos estado esperando cada día que llegue un correo. Debo decir que mandamos más de 40 solicitudes a diferentes universidades y laboratorios en esa época, y solo recibimos unas pocas respuestas parcas y solo una alentadora.

Antes de eso Canadá era solo parte de los chistes que no comprendíamos en las películas americanas, la invitación de un amigo a aplicar y trabajar sembrando maíz por 3 años, y muy lejos en mi memoria el acto de primer grado del día de la hispanidad, cuando me toco una bandera sin estrellas con una hoja roja en el medio.

Fueron 5 años y 14 días de esperar que un correo llegara, y cuando llegaba uno solo era una pieza de domino que tumbaba la siguiente, cada carta era el anuncio de una nueva espera:
  • La confirmación del sabático desde la Universidad en Montreal, el 13 de enero de 2012
  • La confirmación de la evaluación del Consulado en Venezuela sobre bajo que categoría aplicar a la visa, dado que un sabático no es estudios formales, ni es trabajo remunerado, el 3 de abril de 2012
  • La visa de visitante a Canadá
  • La extensión de la visita, estando aquí para extender el sabático y aplicar a estudiar.
  • La aceptación en el PHD (y en mi caso la negación el 20 de febrero de 2013)
  • La noticia de la beca (que en realidad fue la falta de fondos para darnos una beca)
  • El certificado de Aceptación de Quebec, un paso más en la burocracia Quebecua.
  • El permiso de estudios.
  • La visa de estudios que se demoró por la huelga de los agentes de inmigración de Canadá, que nos permitía estar 4 años
  • El permiso de trabajo, que me permitía trabajar como esposa de un estudiante, el 24 de diciembre de 2013
  • La confirmación de las ayudas económicas para los niños, (que inicialmente no eran parte de la lista inicial, pero sin beca fueron de gran ayuda)
  • La renovación de los pasaportes.
  • La renovación de los permisos, que se vencieron porque se vencían los pasaportes.
  • El Certificado de Selección de Quebec, que llego inesperadamente a los 7 meses, y lo esperábamos a los 12 meses
  • La noticia de visa de Residentes Permanentes, que demoro una interminable semana más de lo previsto por las vacaciones de fin de año, el 6 de enero de 2017
  • La visa de  Residentes Permanentes el 25 de enero de 2017
Eso sin contar con las cartas menores que aliviaron el día a día, cada cheque de rembolso del seguro después de una visita al hospital, el cheque de rembolso de los impuestos absolutamente inesperado, la confirmación de nuestros amigos y familiares que nos podían extender otro préstamo mientras nos establecíamos. También hubo cartas para complicar como la negativa del primer seguro a pagar los gastos del parto, la solicitud de más documentos que complicaba un trámite.

Durante estos años he leído muchos blog de migrantes, me han ayudado a sentirme menos sola y mas parte de algo que está ocurriendo, que es duro, complicado y emocionante, una montaña rusa emocional en todo sentido. En la mayoría de los casos, la gente suele decir con meses y días cuanto demoro su proceso, todos parecemos pasar por los mismos momentos de desesperación, desde pensar que nunca llegara, que nos rechazaran, las infinitas ganas de lograrlo y los miedos de saber si vamos a lograr encajar, lo cual hace quizá mucho más emocionante cuando pasa lo contario, cuando llega, cuando encajamos, y saber que a otro le pasa, leer que otro lo logra es sencillamente fantástico, llena de una emoción e ilusión desmedida a los desconocidos que leen las historias. 

Por eso hoy quiero celebrar compartiendo mi historia. Si tuviese que dibujar hoy estos 5 años las idas y vueltas al correo haría un video con estas imágenes, pero como así todo lo más importante de la vida, no tenemos fotos de esto:
  • La noche que llegamos a Montreal con 3 maletas y tres bolsos de mano, trajimos juguetes, los pocos abrigos que teníamos, sueños y fantasías, la ilusión de un segundo bebe, miedos y un pasaje de retorno a los 6 meses.
  • La primera vez que vi nevar desde la ventana y sentí que Edward scissorhands estaba realmente en lo alto de alguna montaña.
  • La primera vez que sentí frio y ninguna pieza de ropa me pareció exagerada. 
  • Cuando apague la calefacción a media noche y aprendí que eso no se hace.
  • Entrar al nuevo apartamento vacío, frio, feo.
  • Descubrir los croisants de la boulagerie de la esquina.
  • La primera bola de nieve que Diego lanzo.
  • Ver "craiglist Joe" y aprender a amoblar en base a la solidaridad de los que dejan Montreal atrás.
  • Confirmar el embarazo.
  • Escuchar el corazón de David.
  • Comprar cosas de fiesta para el tercer cumpleaños de Diego y recibir de sus manitos un tobo con juguetes diciéndonos: "para los niños mama" sin tener el valor de explicarle que no habría niños en su fiesta.
  • Abrir juntos el correo que decía que estaba aprobada la aceptación para estudiar en Quebec.
  • La llamada del hospital diciendo que había perdido la opción del eco y de la casa de parto diciendo que había sido seleccionada en el sorteo, pero como no conteste la llamada reasignaron mi cupo. Se me había dañado el teléfono y no podíamos comprar uno nuevo.
  • La llamada de la casa de parto diciendo que me habían reasignado el cupo "algo paso y se acaba de abrir un cupo".
  • La llegada a la casa de partos con 5 meses de embarazo, finalmente recibir atención profesional y cariñosa.
  • Viajar a Venezuela sin saber si podríamos regresar, dejar las cosas de valor sintiendo que ese apartamento de una sola puerta era nuestro hogar.
  • Regresar a Canadá embarazada y con 13 maletas, ver el sello en el pasaporte y la señal para que pasara el siguiente, podíamos seguir en Canadá.
  • Caminar por la avenida cerrada llena de ventas de calle, empezando el trabajo de parto.
  • Ver a David nacer, hermoso, dorado, iluminado por la lámpara de la sala.
  • El último viaje a Venezuela, la policía tocando mi puerta a las 7:00 am y preguntándome si en mi apartamento se habían metido la noche anterior, la cara de pánico de mi vecina, el robo fue en su casa. Unas semanas después seria en la mía.
  • Donar 20 cajas de libros a la biblioteca de la universidad. 
  • Dejar las cajas en un pasillo de la escuela.
  • Diego sentado en la mitad de la cama diciendo que no se quería ir de Ccs porque allí tenía su familia y amigos, varios juguetes le rodeaban y tenía en una bolsa dos torontos que le habían regalado y dos pastillas de vitamina C.
  • Llegar al aeropuerto sanos y salvos, sentir que lo habíamos logrado.
  • Recibir el anuncio del robo del apartamento en CCs mientras esperábamos un amigo para almorzar.
  • Abrir la puerta en la mitad de la nevada para que nos entregaran la hamaca regalada.
  • El primer día en la guardería de Diego y que me dijera "mama, vete estoy trabajando"
  • Cuando llegue a la guardería y me dijeron que me habían dado un cupo tiempo completo, caminar en la nieve tratando de encontrar la entrada.
  • Cuando descubrí el paseo Saint Hubert, techado iluminado y nevado.
  • Diego llorando en el autobús pidiéndome que lo hiciera hablar francés porque nadie lo entendía.
  • Cuando en la primera entrevista de trabajo el Gerente me dijo: "disculpe, pero usted donde aprendió inglés?".
  • Cuando camine todo el centro repartiendo cv en los hoteles buscando trabajo para limpiar y decidí quitarme la bufanda para ser más rápida, estaba a -20c. Pase una semana afónica después de eso.
  • Cuando después de repartir cv en todos los restaurantes de la avenida, entre en el último y me preguntaron que desea: "trabajo".
  • El primer día como voluntaria en el centro de apoyo a familias latinoamericanas.
  • El día que deje a Diego en la guardería y no se quería quedar.
  • La primera cita con Diego para explicarle porque lo tuve que dejar allí aunque él no quería.
  • El primer día en la banca Alimentaria, cuando nos dijeron que trabajáramos cargando mercancía y cuando vimos que habían frutas y hasta tomates cherry. Salir con dos bolsas grandes de comida por 3$.
  • Cuando fui a la banca alimentaria con mis dos hijos para que me dieran más comida.
  • Cargar los dos carritos de comida bajo la lluvia con David en el canguro.
  • Llamar al 911 después de que David se golpeara la cabeza e irnos los dos al hospital.
  • Ver a Marcelo en el Hospital la mañana siguiente, había ido a tratar de encontrarnos, mi celular sin batería. Nos encontramos, el traía una lonchera con comida y ropa.
  • Los resultados de la placa de David, todo estaba bien.
  • Mecerme en la hamaca durante el verano, bajo el gigantesco árbol del patio escuchando el viento mover las hojas y pensando en el mar.
  • Desarmar una biblioteca aérea de segunda mano y ponerla por partes en el coche de David, regresar a casa mientras cargaba a David en el canguro y Diego guiaba el camino.
  • El primer día en la fábrica, cuando se me cayó el saca leche en la poceta y me regañaron por reincorpórame dos minutos tarde "aquí no hay timbre pero hay que cumplir"
  • Encontrarme a Kiki en el metro contenta de verme ir a trabajar un día más, mientras me explicaba que "no hay opción en la vida debíamos aceptar que nos tocaba trabajar así".
  • El olor a te en la cartera que llevaba a la fábrica el día que al salir me llamaron por teléfono para decirme que no había mucho trabajo y no volviera.
  • Quedarme con David en las clases de motricidad mientras Marcelo se iba temprano a defender su proyecto doctoral con la misma guayabera con la que nos casamos.
  • Celebrar al Doctorando comiendo Putine.
  • Cuando mi jefe en la segunda entrevista saco la hoja de la carpeta y sonriendo me dijo "buenas noticias, esta es tu oferta de trabajo tienes tres días para pensarlo".
  • Ver mi nombre en mi escritorio. 
  • Ver una tormenta de nieve desde la sala de conferencia.
  • Reparar la secadora con las instrucciones de Marcelo con lechina, mientras los dos niños con lechina dormían en el cuarto. 
  • Esperar en una sala privada del hospital con David con lechina porque se le pusieron las piernas oscuras, irnos en un taxi al confirmar que estaba bien.
  • Llamar por teléfono al director del departamento de Seguro Social de la universidad en Venezuela y pedirle que necesitaba mi planilla con sello para un trámite en el exterior y prometerle que no la usaría para tratar de cobrar pensión en el seguro social, era el último documento de la interminable lista.
  • Llamar al servicio de emergencia diciendo que tenía dificultad para respirar e irme sola al hospital.
  • Estar sentada en la sala de reuniones con mi chocolate caliente explicando algo y que me atendieran con interés.
  • No poder ir a buscar a David en su primer día de guardería.
  • Después de 5 años, la primera cena solos en un restaurante y por primera vez una amiga cuidando a los niños en casa.
  • Deslizarnos por una colina de nieve.
  • Las horas en la computadora revisando las planillas para mandar el paquete de aplicación a la residencia.
  • Cumplir 40 rodeada de amigos en un hogar lejos del Ávila.
  • Ver un correo en el que me llamaban "key player" del proyecto y que suspendieran la reunión porque yo no iría.
  • Salir de la oficina tarde y ver a la Señora que limpia, darle las gracias al recordar a mi amiga que hacía lo mismo antes de volverse a Colombia.
  • Comprarnos un carro y mudarnos, finalmente tener una habitación propia.
  • Descubrir las "playas" más cálidas en los pequeños lagos de Quebec.
  • La cara de mis compañeros de trabajo cuando fueron lay off.
  • Diego en la escalera del colegio diciéndome "Mama gane una medalla".
  • La no planificada fiesta de cumpleaños a Marcelo con los amigos en la casa gritando "sorpresa" al prender la luz.
  • La cara de Marcelo frente a la computadora diciéndome cambio el status dice "decision made".
  • Cuando llego el correo "Ready for visa"
Hoy celebraremos en casa con los brazos en alto, hoy nos tomaremos un café sin raspar la lata, hoy una vez más decimos en alto que somos latinos sin ser narcos, que somos Venezolanos y no corruptos, que somos inmigrantes y no tenemos como destino comer Mierda.


A ti querido Coronel que me lees, sigue con tu fe el alto, con tu empeño constante, porque definitivamente tienes quien te escriba.