domingo, 22 de abril de 2018

¿Y si el mundo fuera al revés?



Cuando empecé a estudiar educación, nos enseñaron érase una vez, una canción para trabajar con los niños sobre prejuicios.

"Érase una vez
 un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.
Y había también 
un príncipe malo,
una bruja hermosa 
y un pirata honrado. 
Todas estas cosas 
había una vez 
cuando yo soñaba 
un mundo al revés"

Inconforme desde que recuerdo, un mundo al revés es un anhelo que me acompaña. ¿Y por qué no?  ¿quién dice que no es al revés el mundo y lo estamos viendo de cabeza? Historias como el Grúfalo donde es el ratón el animal más temido del bosque, simplemente me cautivan. Por decir lo poco, bruja es el nombre que nos dieron a las mujeres que se atrevieron a romper esquemas. El fuego de las hogueras de la edad media se avivó con el genio de mujeres brillantes, que en un mundo absurdo fueron quitadas del medio para preservar el orden y la estructura. Así pues, sí que hay brujas hermosas.

Soy feminista desde antes que supiera que era el feminismo. Nací en un país con cultura de admiración a las Mises y concursos de belleza, siempre me parecieron eventos degradantes de la mujer, sin embargo, disfrutaba enormemente la parodia que hacían a la semana siguiente un grupo de comediantes. El Miss Chocuzuela, como se llamaba el show, era incisivo en las críticas y desde el nombre hacía referencia a un pedazo de carne de segunda. El sarcasmo y la comedia también forman parte de mis favoritos, encuentro en ellos la delicada critica al orden impuesto y la comedida sugerencia de que podemos cambiarlo.

Desde mi experiencia, el feminismo es una empresa apasionante pero personalmente costosa, reconocerse feminista nos cuesta muchas etiquetas, muchas veces poco agradables, e implica la resistencia y el coraje de seguir, pese a los prejuicios y criticas incluso de otras mujeres que disfrutan de los beneficios de las reivindicaciones logradas. En algunos de mis espacios ser feminista es bandera y orgullo, en otros es simplemente obvio e inherente a mi condición humana y en otros es fuente de crítica y burla. Pero como decía el escorpión en la fábula, tras picar a la rana y condenarse ambos a la muerte, es mi naturaleza. Lo maravilloso del feminismo es que no es una naturaleza impuesta ante la que nada se puede hacer, es una elección de vida que se ratifica a diario, se disfruta exponencialmente con cada logro, y se sufre con cada injusticia. Y así una simple actividad de disfrute y ocio como ver una película, está acompañada de feminismo.

El cine y los mundos posibles

El cine es algo que disfruto en toda la extensión de la experiencia. En la creación de una película, es un reto enorme crear personajes, contextos y situaciones, que en los primeros minutos de proyección logren implicarnos en una trama interesante, para luego de mantenernos cativos más de una hora, dar un cierre inesperado y cautivante. Quizá lo más difícil es el cierre, dejarnos sorprendidos, porque al menos yo, durante la película, estoy imaginando soluciones posibles. Cuando el director me sorprende con algo fuera de mis posibilidades pensadas, simplemente me atrapa y me dejá ese deseo de volver a ver la película muchas veces más.

El cine francés siempre me ha gustado, pero después de cinco años entre franceses inmigrantes ha adquirido una nueva significación, ahora disfruto más del sarcasmo y la ironía, entiendo mucho mejor el humor y las metáforas que presentan. La migración entre tantas cosas nos permite abrir los espectros. Aprender de otras culturas, escuchar con atención otras historias de vida, internalizar que nuestra manera de mirar el mundo no es única, nuestro país no es el centro del universo, que lo mismos eventos de la historia tienen significados absolutamente diversos según el lugar donde estés y la historia personal, que una prenda de vestido tiene connotaciones que no imaginamos, que nuestros argumentos son risibles en otras fronteras. 

Recuerdo un almuerzo con integrantes de al menos 10 países y todos los continentes, en el que todos expusimos las razones que aprendimos para justificar que había que terminar toda la comida en el plato. Varios (nacidos en occidente) coincidimos en repetir el argumento de los niños de Africa muriendo de hambre, ante el cual los africanos rieron preguntando ¿de dónde habían sacado eso? algunos de ellos por su parte explicaban que según sus padres debían terminar todo porque nunca se sabía si podría venir otra guerra, situaciones que personalmente ellos no habían vivido, mientras un descendiente de una oficial de la segunda guerra explicaba que su abuela le enseñó a no comer más de la mitad del plato, había sido la encargada de limpiar las reservas de comida en los bunkers y quitarle el moho a los vegetales para poder cocinarlos y servirlos, para ella mientras menos se comiera mejor, nunca se sabe si estaba contaminado el alimento. Lo más irónico es que en todos los argumentos que nos dieron nuestras familias estaban llenos de experiencias y mitos, pero no se hablaba de razones y cantidades a comer según los beneficios para la salud o necesidades nutricionales.

Un mundo al revés, pero posible

No soy un hombre fácil (je ne suis pas un homme facile) de Eléonore Pourriat es desde mi muy personal y modesto punto de vista una obra de arte, una sutil combinación de sarcasmo y humor negro, en una dura crítica a las inequidades de género en nuestra sociedad, con una solución inesperada y fabulosa.

En menos de cinco minutos queda claro que el personaje principal es un machista en el sentido clásico, que piensa que las mujeres son objetos sexuales, las inequidades de género en espacios laborales, familiares y recreativos son claramente dibujadas en el París de hoy en día. De pronto entra en una realidad opuesta. Los anuncios publicitarios de hombres en posturas "sexy" dejan claro lo que ocurre. Comienza allí una deliciosa narrativa que muestra lo inequitativa de nuestra sociedad, que resulta risible y hasta molesto porque el orden actual es el contario. Sin sutilezas el mundo es puesto de cabeza y lo que hoy en día es natural se torna molesto con solo cambiar el género de quien lo realiza. Pourriat deja claro, haciendo uso de un sofisticado sentido del humorque, que aun en el siglo XXI las mujeres somos discriminadas en todos los espacios. Una comedia brillante, una crítica a nuestra sociedad impecable y una propuesta a la búsqueda de un espacio más equitativo y justo.



domingo, 15 de abril de 2018

El primer dia de trabajo



Buscar trabajo en un nuevo país fue una travesía que duró exactamente nueve meses. Con muchos ires y venires recuerdo el dia de la segunda entrevista. La migración ciertamente está llena de retos y días muy duros, pero también de logros y buenas noticias y es cierto que esos también merecen ser compartidos.


Crónica de una sonrisa anunciada



Se abrió el ascensor y llegué al piso 6 acompañada por la reclutadora, uno de los gerentes me saludó y me preguntó "¿estás aquí?" y ella dijo "si", no quise hacerme ilusiones, pero en secreto, me las estaba haciendo.


Entré y me tenían una nueva entrevista grupal, debía interactuar con dos personas de un equipo con el que eventualmente trabajaría en coordinación. Al terminar ellos salieron y quede sola de nuevo en la sala. Veía por la ventana, un hermoso dia de otoño, los colores anaranjados siempre me han gustado. De pronto quien seria mi jefe entró con una agenda y unos papeles, me volvió a consultar si me llamaba la atención el cargo, “si claro, esta es la opción que me tiene más motivada” le dije.



Abrió la agenda, sacó los papeles, los leyó, sonrió y miró a la ventana, los mismos árboles naranja que yo había estado viendo Volvió a leernos, me miró y me dijo “buenas noticias para ti entonces, te tenemos una oferta, tienes tres dias para pensarlo y decidir” y me dió tres hojas de papel con mi nombre.



Yo no lo podía creer, durante esos segundos que recuerdo como horas, fue todo tan rápido, no sabía que decir y no paraba de reír, empecé a leer y no podía creer me estaban dando una posición permanente con un salario mucho mejor del que imaginaba, un cargo serio, beneficios, una laptop, un puesto de trabajo junto a el.



Pedí un bolígrafo y firme de inmediato, no necesitaba ni una hora para pensarlo, con una sonrisa que no dejaba ver otro indicio en mi cara, era esto lo que había estado buscando por meses. Mientras reía pasaban por mi mente imágenes del ultimo dia en la fábrica, de quitarme los guantes en la construcción y decir que dejaria de limpiar, el miedo de no tener trabajo, los días en la banca alimentaria, cargar comida descompuesta bajo la lluvia, las entrevistas, cuando quedé afónica pidiendo trabajo en hoteles, mis esperanzas, mis hijos, el dia que llegamos, pasó por mi mente tanto en segundos mientras reía y le extendia la mano diciéndole gracias a quien se convertiría en mentor y amigo... quería decir ¿y por qué no mañana ya no tenemos más dinero? pero me pedían empezar a inicios de mes, en 15 días.



Sali sonriendo, llamé a casa y solo podia decir “lo logré...lo logré...tengo un trabajo”, al rato logré verbalizar completo “uno bueno, me van a pagar bien”... veía los árboles, el cielo azulisimo, me tome una foto con la sonrisa infinita del logro, del sueño conquistado.

La diferencia está en creerse la historia

Quería un buen trabajo, soñaba con tener una oficina, respeto, un buen sueldo. Después de haber limpiado con indocumentados y la semana en la fábrica, la verdad es que estaría contenta con cualquier oferta, salario mínimo con pocos beneficios.

Cuando comencé a buscar trabajo dos voces se materializaron en las personas que en el camino me orientaron:

Unos fueron increíblemente motivadores, insistiendo en que podría lograrlo, que me hiciera una “wish list” de empresas y posiciones que soñaba con ocupar y me esforzara  por lograrlas. Que no me cambiara el nombre, aunque fuera confuso e impronunciable por algunos era mío y era yo. Que las cartas invitandome a participar en una nueva oportunidad o los silencios de negativas dejan un aprendizaje y que en resumen cada puerta que se cerrara dejaría claro cual era la mía, porque si estaba decidida a entrar, lo lograria.

Otros me decían con sapiencia, melancolía y desesperanza, que debía de una vez por todas dejar de soñar, que nadie le daría tal responsabilidad de una inmigrante latina, que siempre hay que empezar desde muy abajo, que lamentablemente costaría muchos años llegar a ser respetada fuera de mi tierra. Si es que lo lograba, que facilitara las cosas y modificara mi nombre a algo más internacional y fácil de recordar.

Escuchando muchas historias de inmigrantes me di cuenta que había algo que diferenciaba a los que habían logrado sus sueños, se los habian creido, un dia dijeron “yo viene a hacer esto y lo haré”. Los otros vivían desesperanzados, en la realidad de los índices de desempleo y discriminación, que ciertamente son reales, pero son barreras a pasar y no leyes a aceptar. Lo terrible para mi es que los agoreros de la mala suerte a veces son muchos, pero me rodee de soñadores y solo los escuche a ellos, y lo logré.

La emoción de lograrlo y seguir soñando

Con frecuencia los adultos a mi alrededor me dicen que debo crecer, “basta ya, los adultos tenemos responsabilidades”. A veces se molestan mucho cuando me escuchan soñar despierta.

Yo tengo 42, más de 15 en pareja, dos hijos, una gata, muchas deudas, un montón de titulos de universidades, pero eso no me hace adulta, solo me recuerda que tengo responsabilidades, muchas de esas un poco fastidiosas, aunque necesarias. Lo divertido es que tengo muchos amigos, más juguetes que libros, montones de sueños e ilusiones y muchas ganas de seguir buscando un tesoro al final del arcoiris, cazando dragones y persiguiendo estrellas fugaces, cinco "gentes" volando en 12 patas pintan de colores mi casa.

Ese día de otoño, allí estaba yo, al final del arcoiris, la gente se veía agradable, me miraban a mi y a mi cv con respeto, me sentía bien hablando con ellos y sobre todo sonreían al hablarme. Dos semanas después llegué y estaba una computadora con mi nombre completo, largo y difícil de decir, me escuchan con atención mis ideas en medio de mi acento marcado, hacen silencio cuando hablo y asienten o disienten de mi criterio con profesionalismo y mucho respeto. Unas semanas antes esperaba en Lobby con mi camisa planchada y el CV en impreso en la cartera, faltaban pocos minutos para ser entrevistada y veia los nombres de los nuevos empleados, habian espacios vacios y me dije, allí estara mi nombre... Y allí me ví

Nota

Mi blog no es para gente seria, ni para adultos, pero si como yo ves a las estrellas sabiendo que el Principito está cuidando a su rosa, sigue soñando, que fuera o dentro de tu tierra, en el tuyo o en otro planeta, vas a lograrlo, es para tí que escribo.

Y alejate de esos que llenos de realidad son agoreros de la miseria, dicen que el Principito murió con la picada de una serpiente, que los inmigrantes somos gentes de segunda, que los que no migran son cobardes, que las responsabilidades son tan importantes que no hay tiempo para divertirse, ellos así son felices a su manera, solo no dejes que te nublen las estrellas para seguir volando.

lunes, 2 de abril de 2018

Lay off (ser botado en el mundo moderno)



El día comienza normal en la oficina, pueden haber o no rumores, pero pronto el malestar en el ambiente hace real, hay un lay off, varios o muchos se quedarán sin trabajo hoy, ¿cómo regresar ese día te levantas temprano para ir a trabajar?, tenias proyectos en mente, un par de llamadas, algunas reuniones, revisar el facebook y quizá salir en la hora de almuerzo a la farmacia, de pronto todo cambia, una llamada  Recursos Humanos, de tu jefe, de alguien que jamas te habia llamado, los estilos cambian el final es el mismo, estas sin trabajo y regresarás antes de las 5.

No es personal, no se supone que te sientas mal, pero eres tú el "elegido" quien regresará a casa más temprano, como explicar en casa que las cosas cambiaron y ya no tienes trabajo, te acuerdas que acabas de comprar pasajes para las vacaciones, o que tomaste un crédito para una computadora nueva, o simplemente eres el unico trabajando en casa.

No hay mejor ni peor lado, pase por ambas experiencias. Primero me tocó ser la sobreviviente, la que  no estaba en la lista. Pero no pude sentirme totalmente afortunada de tener trabajo, ver salir a tus amigos, pasar el dia con un gran nudo en la garganta. Revisar los escritorios y notar que se quedaron un par de lentes, un cargador de celular y unas fotos. Quizá lo peor es regresar al día siguiente, ver todo esos escritorios vacíos, saludar a otros sobrevivientes, alegrarte por ver caras conocidas aún allí. Pensar en que están haciendo los que faltan, sentirte mal por tener un trabajo mientras tus amigos no lo tienen, recién la semana pasada celebraron la noticia de uno de ellos que por fin iban a tener un bebé, se fue sin recibir la tarjeta y sin terminar su café.

Luego la realidad muestra su cara más dura, las metas aún deben cumplirse, los proyectos deben terminarse pero no está la gente, no sabemos donde guardaron las claves, no tenemos las notas o aquella reunión iluminadora nunca se dio y el experto del proyecto está ahora buscando trabajo y actualizando su perfil en linkedin. Es una tristeza que debe pasar rápido. Un lay off es una práctica común en la empresa moderna de norteamérica, los números no cuadran los hacemos cuadrar, recorte de personal y todo queda “arreglado”.

Yo trate de escapar, corrí lejos, literalmente hasta la otra costa de este inmenso país, y busque un lugar seguro, un ambiente joven, respetuoso. Ese día llegue temprano, tomé mi té y mi desayuno mientras conversaba sobre los planes del fin de semana. Cuando vimos entrar al CEO por la puerta pensamos que venía a visitarnos, las risas y los chistes duraron poco, en breves minutos todo cambió. Las fotos de mis hijos fueron lo primero que recogí del escritorio, los audífonos para conferencias que había comprado en la farmacia me los dieron varios días después. Un sobre con mi nombre dejaba claro cómo serían mis próximos días.

Empezar a buscar trabajo sin planificarlo es incómodo por decir lo menos, sabes que no es tu culpa, no fuiste despedido por fallar, no te robaste información ni dinero, pero igual estas en la calle, todos quedamos igual, con un cheque confuso y una carta de recomendación, y la pregunta viene una y otra vez,¿por qué yo? ¿qué pude hacer diferente? y la respuesta es un simple “nada”, la respuesta no existe, y debes seguir adelante y explicar eso en cada entrevista.

Una decisión ejecutiva tomada con poco criterio.

Cuando trabaje en Mc Donalds aprendí que hay una pieza importante que se llama el “gerente de bin”. Como parte del criterio de calidad de Mc Donalds  la comida tiene un tiempo de vida y pasado ese lapso debe ser descartada. No está técnicamente descompuesta pero no está óptima. Aprendí durante ese tiempo allí que el mejor Gerente del bin es aquel que no desperdicia nada, que sabe leer la “hora rush” y pide suficiente producción para que no se llene la tienda de gente esperando , pero que ninguna quede , conocí a un chico así, un ser genial con pocos estudios y mucho criterio. Una sola noche tiramos a la basura una hamburguesa pequeña, él tenía la habilidad de medir los pedidos, siempre había lo suficiente nunca mucho nunca muy poco, los viernes eran distintos a los lunes, entendía los días de cobro, los fines de semana, los fines de trimestre y de fiesta en la universidad.

Los lay off son planificados varias semanas, requiere quizá meses de antelación, por expertos en gerencia, finanzas y recursos humanos, una y otra vez me pregunto ¿cómo es posible que no tengan la misma visión y criterio que aquel chico que sin haber terminado el bachillerato sabía perfectamente cuánto pedir a su equipo?.

A mi me quedan preguntas en el aire en torno a la real necesidad y ganancia de esta medida, porque la crisis económica de una empresa no pasa en la noche a la mañana, y tiene unos costos enormes, porque en la mayoría de los casos implica un pago extra de varios meses a todos los afectados. Pero además, un lay off implica salir de gente altamente capacitada, la gente que fue contratada porque era la más calificada para sacar adelante la empresa de la crisis, para impulsar el crecimiento y nuevos proyectos. Me pregunto a veces, si se trata gente que no debió ser contratada y la falta de criterio recorre toda la cadena.

Yo acepto que es frecuente que pase, que es una práctica “común” y una solución que se justifica y es socialmente aceptada para prevenir el cierre de la empresa. Pero el monitoreo debe ser constante, antes de seguir contratando nuevos equipos, de incrementar salarios, de hacer una gran fiesta de navidad, hay que revisar qué está mal, si el forecast de ganancias es exageradamente ambicioso o hay factores que no se estaban considerando es importante hacer ajustes, pero sacar gente que fue contratada solo semanas antes, no es una demostración de fuerza y capacidad de ejecución, es una muestra de falta de criterio planificación y desconocimiento financiero.

Aceptar, reírse y seguir.

Es un día confuso para todos, lleno de muchas emociones y dudas, y entre otras cosas hay momentos para chistes, contar las experiencias previas propias o ajenas. Recuerdo que la historia que me ha causado mayor gracia y asombro fue una empresa que sonó la alarma de incendios y una vez todos en el estacionamiento avisaron que solo los que nombraron podrían regresar a sus puestos de trabajo el resto eran parte del lay off.

Quizá el momento más sarcástico y risible fue privado, cuando reflexione sobre el contraste entre un almuerzo con mis amigos Europeos, hablando de las ventajas de los nuevos retos en puertas, y las posibilidades y beneficios de tener vacaciones pagas, me sorprendí de pronto en un ambiente donde casi se celebraba lo ocurrido. Al día siguiente almorzamos los latinos, riéndonos de cómo estamos dispuestos  a aceptar cualquier tipo de trabajo, de casi rogar que no nos saquen en el lay off y cerrar con, de donde venimos, cualquier situación es ventajosa.

Solo nos queda pasar el dia, y tratar de tener una pequeña prevision, tener unos ahorros para hacerle frente en caso de no recibir compensación, entender que la falla no es nuestra sino de la poca planificación de un gerente que no manejo todas las variables y que la pregunta no es ¿por qué?, es ¿cuándo?

sábado, 13 de enero de 2018

Podria ser yo



Trabajando en mi puesto, bien sentada con los pies en alto podía ver a través de la ventana a los obreros quitando los marcos de las ventanas de la otra ala del edificio. Estaba nevando, hacía mucho viento, el frio me entumeció las manos cuando salí del carro y entre al edificio. Esos hombres colgaban en un andamio, amarrados con arnés de seguridad cargando pesadas herramientas. Veía desde mi silla como se movían los andamios con el viento, como se quitaban los guantes imaginando que buscaban tener mas precisión, como levantaban los lentes de seguridad. Trataba de trabajar, pero no lograba concéntrame. El borde superior de mi monitor estaba enmarcado por el gigantesco ventanal que me devolvía a esos obreros, al eterno "podría ser yo" que suena en mi cabeza desde que deje de ser ciudadana para ser inmigrante.

A pesar de haber estudiado más de lo que se esperaba, siempre me considere como una persona humilde. Recuerdo una vez llegando a la oficina ver a la Sra. de limpieza saludar a un director cuando paso a su lado, él no la escucho o al menos así se comportó. Yo estaba llegando, indignada desde atrás a varios metros y con voz baja lo salude, él levantó la mano y al doblar a su oficina se detuvo, yo si era merecedora de un "Hola" y hasta con sonrisa. ¿Bajo qué criterio merecía yo un saludo que la Sra. que garantizaba que su escritorio estaría limpio no lo merecía? o quizá la pregunta es ¿por qué mi voz si era audible y la de ella no? La vi encogerse de hombros con los ojos inundados preguntarme ¿por qué me trata así? ¿qué se cree?" yo solo la abracé, él simplemente no la trataba sino para pedir café o que le vaciaran la papelera.

Esos gerentes que no escuchan la voz de una persona de limpieza o un motorizado, no se dan cuenta que ellos no comparten la misma mesa del comedor, porque les da pena que vean su comida. La comida de un gerente y de un obrero son diferentes. No solo porque como me dijo una amiga una vez "¿ella (la jefa) no se da cuenta que con lo que cuesta ese salmón se come en mi casa una semana?" sino porque además no es lo mismo estar sentado que cargando cajas, se necesita más para aguantar una jornada de pie.

Recuerdo la primera noche preparándome para ir a la fábrica al día siguiente. Jamás había trabajado en una fábrica, no era un futuro esparable despues de tener medallas academicas. Pero imagine que no necesitaba pollo a la plancha con ensalada. Puse pollo con mucha papa y pasta, suficientes carbohidratos para aguantar lo que mi fantasía creía debería aguantar. Al día siguiente lleve más papa, más pan y más cantidad. La fantasía siempre supera la realidad.

Yo sabía cómo era la lochera de un obrero, sabía que eran grandes y llenas de granos y carbohidratos, lo sé porque muchas veces me invitaron a comer en su mesa, sin pena, sin pose. Recuerdo con mucho cariño aquel día que terminando de calentar mi comida en la cocina tropecé y mi almuerzo termino en el suelo. Uno de los obreros me ayudo y destapo su vianda llena de arroz y granos y me dijo "tranquila que aquí hay para los dos". Con los ojos aguados le agradecí infinito y le dije que, por el embarazo, tenía ya 7 meses, no podía comer condimentos. Una verdad a medias, ciertamente hacia una dieta muy rica en vegetales y baja en sal y grasa, pero no podría aceptarme quitarle la mitad de la comida a alguien que pasaría la tarde bregando mientras yo estaría sentada y aún tenía intacta mi merienda de frutas picadas para media tarde.

Una cosa es ser humilde, saber que, aunque estés graduada no te llamas Licenciada o Profesora, una cosa es ver a los obreros decirte sin problema simplemente Ale, y luego verlos con complicidad y una media sonrisa cuando bajan la cabeza ante los autodenominados Dioses Todopoderosos sin nombre que deben ser llamados por un título. Es maravilloso verlos como compañeros de trabajo, reconocerlos con la frente en alto llenos de actitud en un restaurant, es reconfortante saber que no viven la vida cabizbajos, como están bajo las luces blancas de la oficina. Es satisfactorio saber que para mí esas realidades nunca fueron invisibles y sus voces siempre las escuche.

Pero la migración le dio un sentido más amplio a la humildad, es mucho más que ir a comer a un restaurante y dejar la mesa limpia para que la mesonera no tenga más trabajo, agradecer y colaborar con la señora que me ayudaba a limpiar la casa. Ahora es diferente, hoy al ver su cara veo la mía, y sé que ella podría ser yo. Cuando pasa el camión del aseo y les veo correr para terminar lo antes posible, cuando alguien que limpia trata de apoyar sus pies cansados y se dormita apoyándose en un delgado trapeador, cuando alguien reparte el correo en medio de una tormenta, cuando limpian las cafeteras y llenan las neveras, veo mi cara y la de mis amigos, sobre todo en esos empleos que no requieren hablar, los primeros que buscaba al llegar, porque son el mejor escondite para un barbarian que no sabe la lengua del nuevo lugar. 

Es muy diferente ver ahora por la ventana, no poder concéntrame en mi oficina climatizada tomado un té de hierbas y flores sabiendo que solo tuve suerte y podría estar con un arnés en un andamio del otro lado de la ventana, sabiendo ademas que aún es un futuro posible.